Santiago Samaniego se coronó campeón interino superwelter (154 libras) de la AMBderrotando ayer sábado en el asalto número doce al francés Mamadou Thiam. El pleito se disputó en Marsella, al sur de Francia.
Samaniego se ciñó la diadema después de 12 agobiantes asaltos en el que ambos rivales combatieron fieramente, pero al final Mamadou no pudo con los impactos del panameño, abandonando el combate y negándose a seguir en la refriega.
Según una nota de la agencia EFE, la pelea resultó extremadamente dura entre dos rivales que desde el principio se entregaron al máximo.
Thiam tomó la iniciativa en los primeros asaltos, en los que hizo valer ante Samaniego su directo de izquierda. Pero “El Herrero” panameño, que en el cuarto asalto estuvo contra las cuerdas y le salvó la campana, no se dejó intimidar ni por su rival ni por el público francés, que no dejó de animar a su compatriota. Samaniego, cargado de valor, se repuso a la reanudación y comenzó a atacar con denuedo a su rival francés, que buscó infructuosamente el KO de su adversario.
La superioridad técnica de “El Herrero” se puso de manifiesto a partir del sexto asalto, momento en el que comenzó a castigar sin piedad a Thiam, que tuvo que arrojar la toalla durante el duodécimo episodio de un combate muy duro.
El título obtenido por Samaniego lo había dejado vacante el estadounidense Fernando Vargas, que se enfrentará contra su compatriota Oscar de la Hoya el 14 de septiembre por el título del Consejo Mundial.
Fue una victoria para Cristo, pues el púgil profesa el culto evangélico y previo al combate enfatizó una y otra vez a El Panamá América desde Francia que Dios estaba con él y que iba a salir triunfante en el pleito.
“Panamá necesita un campeón y yo les voy a llevar ese regalo a toda mi gente. Le digo a mi pueblo que vaya a gozar la fiesta del triunfo conmigo en el Tabernáculo de la Fe cuando regrese el 12 ó 13 de agosto”, dijo el púgil durante la entrevista.
Y “Santi” cumplió con su pequeño país, tierra de campeones, al darle un campeón mundial más en boxeo, el número 21 en su rica historia del pugilato universal.
Los panameños ansiabas conquistar un nuevo imperio en el pugilato, pues los ánimos estaba decaídos luego de la derrota del ex campeón Mauricio Martínez y luego Pedro Alcázar, quien no sólo perdió el cinturón de las 115 libras de la OMB ante el mexicano Pedro Montiel, sino también la vida horas después de la contienda.