Wayne Rooney, delantero del Manchester United, fue sancionado ayer con dos partidos por la Federación inglesa de Fútbol (FA), tras los insultos y el vocabulario grosero utilizados frente a una cámara de televisión en el partido de Liga el sábado ante el West Ham, en Upton Park (2-4).
Rooney tendrá hasta hoy para responder a esa suspensión anunciada por la FA, que no lo libró de un castigo, pese a la disculpa emitida por el jugador el mismo sábado, tras la victoria de su equipo ante el West Ham.
El internacional inglés anotó un "hat-trick" ese día para salvar al Manchester de una derrota frente al conjunto de Londres, y mostró una actitud grosera ante las cámaras de televisión después de ejecutar un penalti que supuso su tercer gol y el tercero de los "diablos rojos".
"Quiero disculparme por cualquier ofensa que pudiera causar mi celebración del gol, especialmente hacia padres o niños que estuvieran viendo el partido", dijo Rooney en la página web del Manchester United, poco después, en un mensaje en el que justificaba su comportamiento por las grandes emociones.