Debido a la fuerte contaminación y pese al feriado de Viernes Santo, esta capital fue puesta ayer en estado de emergencia ambiental por segunda vez en ocho días.
La medida dispuesta por las autoridades implica que deberán paralizar sus emisiones una serie de empresas e instituciones y se restringirá en un 25% la circulación de automóviles no catalíticos, lo que afectará a unos 70.000 vehículos.
La mala calidad del aire, pese a la menor actividad laboral y circulación de automóviles, se registra por las buenas condiciones meteorológicas que favorecen el aumento de la contaminación y dificulta la circulación del aire en esta capital, rodeada por la cordillera de los Andes.
Hace ocho días las autoridades ambientales también decretaron emergencia por la contaminación del aire.