El Santos, dirigido por el ex arquero de la selección de Brasil Emerson Leao, tiene un sueño declarado: revivir el éxito del glorioso equipo de Pelé y Coutinho que cuatro décadas atrás le arrebató la Copa Libertadores de América a Boca Juniors en la mismísima Bombonera de Buenos Aires.
El “peixe” de la portuaria ciudad de Santos, en el estado de Sao Paulo, un equipo juvenil que practica un fútbol vistoso y ofensivo, necesita conseguir un empate el miércoles en Medellín para avanzar a la final del máximo torneo continental.
“Necesitamos estar atentos durante todo el partido. Los partidos de alto nivel como éste se deciden en los detalles”, dijo Leao a periodistas antes de partir el lunes hacia Colombia.
Por su parte, el lateral izquierdo Léo anticipó que el Santos podría enfrentar un partido violento en Medellín.
“Ellos podrían usar artilugios para dar vuelta la ventaja, incluso provocaciones en el campo”, opinó Léo. “Estamos preparados para enfrentar eso”.
Santos viajó el lunes hacia Colombia para enfrentar al Independiente Medellín en la revancha por la semifinal que ganó en su estadio de Vila Belmiro 1-0, y hasta la fecha Leao había impuesto un total silencio sobre la marcha del equipo en la Copa, buscando principalmente quitarle presión a sus jugadores.
“El hecho de haberle pedido a mis jugadores que paren de pensar en la Libertadores es una manera de sacarles presión a ellos”, había dicho Leao, con la intención de que sus pupilos no perdieran la concentración en el campeonato brasileño, en el cual Santos cayó el domingo 1-0 ante Sao Caetano.
Santos, que de la mano de sus estrellas Diego, Robinho, Alex y Fabiano es escolta del Cruzeiro en el torneo local, ganó la Libertadores en 1962 y 1963, años en los que también se consagró como campeón intercontinental.
Eran los tiempos de Gilmar, Pelé, Coutinho y Pepe, en los que, curiosamente, Santos conquistó sus dos Libertadores en canchas argentinas.