"Hasta que no den la lista uno siempre mantiene la ilusión y las ganas de estar. También soy consciente de que hay otros delanteros delante mío y, si no estoy, trataré de esforzarme para estar en el próximo", señaló Saviola.
El barcelonista, que, el pasado miércoles, jugó algunos minutos del amistoso en el que Argentina derrotó por 0-1 a Alemania, en Stuttgart, no tiene asegurada su participación en la cita de Japón y Corea, aunque está entre los seis delanteros con los que cuenta el seleccionador argentino, Marcelo Bielsa. Sus competidores directos son, nada menos, que Hernán Crespo, Gabriel Batistuta, Claudio "Piojo" López, Ariel Ortega y, desde hace un par de meses, el veterano Claudio Caniggia.
Desde que se juntaron en 1993, están 1-2 en las Grandes Ligas en partidos comenzados, bateadores enfrentados y entradas lanzadas. Estaban 1-2 en partidos ganados hasta hace un mes, cuando Randy Johnson le pasó a Glavine. Sólo Johnson y Pedro Martínez impiden que Maddux y Glavine estén 1-2 en porcentaje de partidos ganados. Y eso no incluye sus 47 salidas en la postemporada y 20 victorias en los playoffs.
"Entendemos lo que nuestros lanzadores han hecho y en la forma tan dramática y consistente en la cual lo han hecho. Han sido parte integral de los campeonatos de esta franquicia y han sido ejemplo para nuestra fanaticada", dijo Schuerholz. "Pero, también hay un lado complejo a todo esto".
Contratos para lanzadores de 36 años que cumplirán sus 37 antes de comenzar sus nuevos contratos siempre suelen ser complicados. Y deben serlo. La edad entra en el debate. La salud entra en el debate a pesar del hecho de que Glavine nunca ha ido a la lista de inactivos y Maddux paró en esa lista por primera vez en 17 temporadas en abril. Y, como siempre, el dinero entra en el debate porque Glavine se gana $9 millones y Maddux $12.5 millones - y lo más probable es que no van a aceptar una reducción en salario.
Y este año en particular las cosas son aún más complicadas porque la situación laboral en las Mayores aún sigue sin resolución. "Lo que me han dicho es que a ellos (los Bravos) les gustaría mantenerme, pero que en estos momentos la incertidumbre en el béisbol en general es un obstáculo. Así que me parece que mientras haya incertidumbre, ellos (Bravos) no van a hacer nada al respecto. Yo no se por qué, pero si ellos lo quieren así, así será. No me molesta y tampoco cambia la forma en la cual yo veo esto. Solo me estoy enfocando en lo que tengo que hacer y la cuestión del contrato se resolverá por si sola", dijo Glavine.
Schuerholz tampoco quiere hablar mucho sobre los cambios excepto para decir que estructurar un contrato en estos momentos no es fácil debido a los posibles cambios en las reglas. En otras palabras, si se introduce un tope salarial, toda la estructuración económica - desde los gastos hasta la nómina - tambi"en cambia.
Pero, bajo cualquier circunstancia, cualquier cambio de regla, cualquier contexto en que se mire, eventualmente los Bravos van a tener que tomar una decisi"on. Y sigue siendo incomprendible que los Bravos jueguen sin Maddux o Glavine o sin ambos.
"Si alguien te quiere contratar, fabuloso. Pero no es mi dinero para hacer ofertas. Así que yo sólo me puedo preocupar con lo que tengo ahora y ellos (Bravos) tienen que preocuparse por correr su negocio. Si en el futuro las cosas se dan, bien, pero si no, estoy seguro de que hay otras posibilidades", dijo Maddux.