Basada en el exótico mundo asiático, la historia comienza unos años antes de la Segunda Guerra Mundial cuando una niña japonesa es enviada por su familia a trabajar como sirvienta en una casa de geishas. La niña crece para convertirse en una legendaria geisha llamada Sayuri. Hermosa y afortunada, Sayuri cautiva al hombre más poderoso del momento, pero su corazón ya pertenece a otro, al quien no puede alcanzar.
Partitura de gran intensidad dramática, en la que el compositor recurre a la fuerza evocativa del violín de Itzhak Perlman y a instrumentaciones niponas, pero no para ejecutar un trabajo étnico o folklórico sino para incidir en los aspectos más sobrios y sombríos del ambiente, con gran precisión y elaboración. Lo solidifica en torno a un bello tema principal -dedicado a la protagonista-, sobre el que ejecuta repercusiones. Se aleja de tentaciones exhibicionistas y firma una obra intensa y motiva.
"Memorias de una geisha" tiene uno de los trabajos fotográficos más bellos de la historia, y el diseño de producción, vestuario, maquillaje, tienen una calidad igualmente superior.
El filme se ve lleno de muchos paisajes muy hermosas que muestran el misticismo de este país.