El Gran Premio de Gran Bretaña, prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula Uno, consiguió ayer robar en Alemania, durante casi dos horas, el protagonismo casi absoluto que en estos días tiene el Mundial de fútbol en el país, principalmente por la presencia de su compatriota Michael Schumacher en la carrera de Silverstone.
Durante la mañana, las pantallas de televisión de las terrazas de los restaurantes y bares en Colonia cedieron durante unos instantes su imagen a la carrera.