Roberto Durán, héroe nacional de todos, sólo ha recibido buenas noticias en los últimos días, pero todas han venido acompañadas de controversias. Durán, por fin se acogió a la pensión de 300 balboas que tenían derecho todos los excampeones mundiales de Panamá, con tan mala suerte, que su solicitud fue extemporánea.
La inmensa fortuna que amasó Durán, cifrada casi en 35 millones de dólares, ya no existe y ahora sólo quería apoyarse en una ley que fue abolida en 1997.
Durán no podrá optar por los 300 balboas, pero aspira a una pensión vitalicia de mil balboas como posible "Embajador deportivo".
En otros tiempos, nadie hubiese osado en negarle este título.
Ahora, algunos dicen que Durán no tendría ese marco de referencia cultural y social que se necesita para este cargo.
Durán, considerado uno de los más grandes atletas de Panamá, al no poder optar por la pensión de los 300 balboas, el INDE quiso ayudarlo solicitando al Ministerio de Educación, que en un Consejo de Gabinete se oficialice el nombramiento, con mil balboas.
Después de eso tendría que pasar por la Gaceta Oficial, pero antes por la Asamblea Legislativa. En otras palabras, estará en manos de la política y amigos.
Además, las opiniones están encontradas, al parecer ya "El Cholo" no es tan popular como antes, ni goza del mismo carisma, prueba de ello fue lo ridículo de su homenaje de despedida. Durán celebró con sus verdaderos amigos.
Ahora, existen rumores que Durán necesita de ese dinero para un préstamo, pero su orgullo se tragará cualquier petición de ayuda.
Como siempre, Durán lo toma como un chiste y ya comentó que si se los dan, lo toma. Pero para que eso se haga realidad pasarán meses y si no existe una campaña seria a su favor, pronto morirá el tema y el ex-campeón seguirá sin los 300 o los mil balboas.
Parece ser que las nuevas para Durán, vienen acompañadas con buenas o malas noticias y en días pasados regresó de Inglaterra, donde estaba firmando autógrafos y se enteró que había ganado la pelea de sus cinturones.
Durán mantenía en Miami un litigio por cuatro fajines que le había robado supuestamente el hermano de su esposa.
Esos cinturones de campeón serían vendidos por 3 mil dólares a un coleccionista estadounidense, quien tenía un comprador que pagaría 200 mil.
Eso fue la semana pasada, pero hasta ayer Durán no tenía respuesta de cuándo le entregarían sus galardones.
A su llegada a Panamá, Durán se mostró muy agradecido del Gobierno de los Estados Unidos, pero muy resentido con Panamá.
Durán es Durán y se merece la pensión de 300 o mil balboas, el título de Embajador deportivo, sus cinturones y sobre todo el cariño y la ayuda del pueblo panameño.