El gobierno admitió que se siente "con más fuerza" que el jueves luego del paro general de 36 horas impulsado por el movimiento sindical en demanda de cambios en la política socioeconómica.
Según el ministro del Interior, Federico Storani, la repercusión es mayor "porque adhieren otros sectores que ayer no lo hacían, sobre todo en el sector industrial, con lo que el movimiento es menor".
De todos modos, Storani dijo que el paro "es inmedible" debido a la falta de transporte público, una situación que pudo haber impedido concurrir a sus trabajos a aquellos que quisieran hacerlo.
Para el presidente Fernando de la Rúa, "es un paro al que la gente no quiere, rechaza y repudia" y que "se está haciendo bajo la presión y la amenaza".
Por su parte, el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT) "oficial" Rodolfo Daer estimó en un "90 por ciento" el acatamiento al paro, mientras que el líder de la CGT "disidente" Hugo Moyano sostuvo que "superó el 98 por ciento".
"La gente dio un claro mensaje al gobierno: basta con este modelo económico de hambre y de miseria", dijo Moyano.
La CGT oficial se sumó hoy al paro, ya que en vez de convocarlo por 36 horas, como las otras dos centrales laborales, lo hizo por 24 horas. La tercera rama sindical es la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).Todas ellas tienen amplia mayoría de dirigentes opositores peronistas.
Con calles despobladas, a simple vista se vislumbraba que la inactividad era aún mayor que ayer. Circulaban muy pocos autobuses y taxis y los trenes y subterráneos lo hacían con servicios reducidos.
El vocero presidencial Ricardo Ostuni dijo por la mañana que "mucha gente no fue a trabajar porque no pudo llegar", debido a la falta de transporte público.
Para el secretario de Finanzas del ministerio de Economía Daniel Marx, la Argentina con este paro perderá "alrededor del 0,5% de su Producto Bruto Interno, es decir, unos 1.500 millones de pesos" (dólares).