La caída de un avión que transportaba a 19 personas, entre ellas 16 turistas estadounidenses, fue accidental, dijo ayer una autoridad de aeronáutica civil. El funcionario, Andrés Pérez Zentella, descartó cualquier relación entre esta tragedia y el secuestro de cuatro aviones comerciales usados el martes para perpetrar atentados terroristas en Estados Unidos.
Pérez Zentella no divulgó mayor información sobre el accidente del miércoles, y las autoridades no habían revelado el contenido de la comunicación entre el piloto y la torre de control. Dieciséis turistas procedentes del área de Seattle se encontraban a bordo de la aeronave, junto con un guía mexicano y dos pilotos.
Los estadounidenses habían llegado a la isla caribeña de Cozumel, con otros 1.151 turistas, a bordo del crucero Maasdam, de la línea Holland America, que zarpó el domingo pasado de Fort Lauderdale, Florida. El crucero había atracado en la isla Gran Caimán, antes de llegar a Cozumel la mañana del miércoles. "Esta es una tragedia terrible para los seres queridos y amigos, y para nuestra comunidad entera", dijo Kirk Lanterman, el director de la línea de cruceros.
Un testigo del accidente, Fausto Cob Batún, dijo ayer que él y aproximadamente 50 personas más vieron aproximarse el avión. Cob dijo que la aeronave volaba inclinada y que uno de sus motores no funcionaba. Poco después, se estrelló en un campo, explotando al tocar tierra.
"Los bomberos llegaron como 15 minutos después, pero no pudieron hacer nada, porque no pudieron entrar", dijo Cob. Los turistas abordaron el avión el miércoles al mediodía, y volaron a las ruinas mayas de Chichén Itzá, según Fernando Vargas, director general de la línea Aero Ferinco, que operaba la nave.
A las 5 de la tarde (2200 GMT), despegaron para emprender el viaje de regreso. "No tenemos indicios de que hubo una emergencia" dijo Vargas. El avión nunca dejó de girar, y de pronto se precipitó a tierra.