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Se nos agota el tiempo


Para los que se desenvuelven en la actividad hípica es muy difícil ver como se les escapa el agua entre las manos y no tener en ese momento una vasija para recoger lo poco que queda para calmar la sed y las ganas de hacer algo. Esta verdad que es una realidad que avanza día a día dentro del ámbito hípico se refleja claramente ante la mirada atónita de los que desean seguir en el ambiente al cual han dado toda su vida y se preguntan muchas veces si no hay una puerta de salida.
La respuesta a estas interrogantes no se la pidamos al tiempo que es el juez supremo en cuestiones de vida o muerte. Busquemos una solución real a estos problemas como lo son ¿la importación de más caballos, hablar de reducción de los premios, reducción de las carreras, conformación de un programa mediocre, la falta de inscripciones, la fuga de jinetes hacia el exterior, salida de inversionistas por la falta de incentivos, apuestas en disminución etc, etc y me pregunto ¿ serán estos los verdaderos problemas que afronta la hípica o hay algo más profundo que nadie ha podido descubrir o no se atreven a destapar?.
Hablaba en un escrito anterior de los hombres problemas y los hombres solución y la diferencia que había entre uno y otro y me refiero al hombre osado que en épocas de crisis saca la casta y decide lo que a juicio cierto es lo mejor para salir del ostracismo.
A veces me pregunto si es mejor sufrir toda la vida por algo que no tiene remedio o liberarnos para siempre de los males que nos aquejan y la respuesta es sencilla: cualquiera que sea la decisión que se tome siempre será mejor que la que tenemos hoy, ya que no podemos vivir con incertidumbres, las cuales no dejan fluir la creatividad.
La administración del hipódromo, preocupada por la situación actual, ha mencionado una posible rebaja de los premios, en el acto reaccionaron los sectores con intereses marcados, pero a quién le gusta que le disminuyan sus beneficios, quién comprará caballos con los premios rebajados, quién invertirá en alimentos y nutrientes con menos carreras y premios reducidos, a nadie le conviene tener un ejemplar guardado en la pesebrera pagando mozo de corral, preparador, décimo tercer mes y otros gastos en que se incurre sin tener la mínima esperanza de ver a tu ejemplar correr y sentir el estómago revolotear cuando entran a la recta final.
Creo firmemente que hay que arriesgarse y cruzar el río de la desconfianza y el desánimo como lo hicieron los que adquirieron los ejemplares norteamericanos para la venta y los argentinos que se remataron hace poco.
En la medida que se alimente la esperanza siempre habrá un mañana y vendrán mejores días, pero debemos participar todos, ya que es un esfuerzo en conjunto: administración, asociaciones de dueños de caballos y sindicato de jinetes. Debe ser un diálogo hípico de consulta en que todos nos pongamos de acuerdo sin mirar intereses personales. Hagamos el esfuerzo porque de lo contrario caeremos en el error de dejar pasar nuestra oportunidad y al final nos lamentaremos y diremos tuvimos la oportunidad y no la aprovechamos.
*Director Nacional de Presupuesto y dueño de caballos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América