Tras un buen primer tiempo, a la selección panameña de fútbol no le aguantó el combustible para el complemento y la "desesperación" la llevó a caer 1-0 ante su similar de Uruguay, anoche en partido amistoso.
Fue un choque muy peleado, con un periodo inicial de gran intensidad, pero con poca profundidad para los dos equipos.
Aquí se vio la mejor versión de la Roja que hizo los papeles para minimizar a la dos veces campeona del mundo, que no presentó a sus máximas figuras, los delanteros Luis Suárez y Edinson Cavani, del Barcelona español y del PSG francés, respectivamente.
Los mejores trazos panameños siempre fueron iniciados por el juego claro de Aníbal Godoy, pero ese último pase, el que pone al artillero cara a cara con el arco, nunca fue preciso, y cuando llevaba dirección correcta, fue bien cortado por la zaga uruguaya.
Mientras Panamá trató de mover el balón de un lado a otro en los primeros 45 minutos, intentando encontrar el desacierto de los sudamericanos, estos esperaban salir con veloces enviones.
Así se llegó al descanso y al segundo periodo, con la cintura de la Roja aparentemente fundida para sostener el vértigo.
El equipo lució partido y se comenzó a dividir el balón. Ingresó Luis Tejada, por Rolando Blackburn, y el delantero del Juan Aurich peruano le tocó ir a la guerra, junto a Blas Pérez, ante los zagueros charrúas, Diego Godín y Sebastián Coates, quien ingresó en lugar de José María Giménez.
Como lo buscaron durante todo el encuentro, una jugada vertical por la banda derecha provocó una floja salida del meta panameño, José Calderón, y el balón bombeado de Jonathan Rodríguez encontró las redes gracias al cabezazo de Cristhian Stuani para sentenciar el partido.
"En el segundo tiempo el equipo perdió la paciencia y, por momentos, la precisión en el toque de la pelota, y si se traiciona el estilo, estamos muertos. Hay que trabajar mucho en eso también", resumió el timonel de la Roja, Hernán "El Bolillo" Gómez al final del encuentro, visiblemente indignado por las fallas del equipo.