Los partes meteorológicos anuncian lluvia todo el fin de semana, sobre todo el domingo de la carrera en el Gran Premio de Mónaco.
Mónaco es un Gran Premio diferente, en el puede ocurrir de todo: cambiar de líder cinco veces en las dos últimas vueltas, como ocurrió en 1982 cuando ganó el italiano Riccardo Patrese (Brabham) al comenzar a llover, o ganar al salirse el rival en la última curva en 1970 cuando logró el triunfo el austríaco Jochen Rindt y el sorprendido director de carrera no bajó la bandera ajedrezada a su paso.
A las peculiaridades del circuito hay que añadir el que no tolera el mas mínimo error, que se paga con un toque contra los raíles de protección y este año, sin control de tracción, y con la casi seguridad de la lluvia, los golpes y las eliminaciones pueden ser muy numerosas.