El gobierno del presidente Andrés Pastrana y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reanudaron ayer el proceso de paz.
El ministro del interior, Néstor Humberto Martínez, llegó hoy aquí para acordar con Iván Ríos, coordinador de las FARC en la llamada comisión temática, los temas de la voluminosa agenda que serán objeto del análisis inicial.
"Vamos a identificar los temas que van a ser objeto de debate público y esperamos que esto pueda ser aprobado en la comisión negociadora a partir de hoy", dijo Martínez a los periodistas.
Agregó que el objetivo es que el mayor número de colombianos aporte ideas sobre las reformas económicas, sociales y políticas que deben acordarse para llegar a la paz, tras 35 años de insurrección guerrillera.
"Lo único que le da legitimidad al proceso de paz es la participación de la opinión pública. Un proceso de paz no puede ser la negociación entre el gobierno y las FARC para hablar de los problemas nacionales, de espaldas a la opinión pública nacional", agregó el ministro del interior.
La mesa de negociación debe acordar además la metodología del trabajo del comité temático, medidas de seguridad para los jefes de la guerrilla que se desplazarán por el país para asistir a las audiencias públicas y la transmisión por la televisión pública de estas audiencias para que puedan llegar a todo el país.
En opinión de los negociadores del gobierno, el tema prioritario de la agenda es el de la aplicación del derecho internacional humanitario, para dejar a salvo a la población civil de los sufrimientos de la guerra. Las negociaciones se reanudan en medio de exhortaciones de diversos sectores de opinión para que se acelere el proceso de paz que comenzó el 24 de octubre.
El presidente Andrés Pastrana ha estimado que las negociaciones son tan complejas que quizás tardará todo su período presidencial que concluye en agosto del 2002 para acordar las bases de un tratado de paz con las FARC.
Delegados de Aministía Internacional (AI) que el fin de semana visitaron la zona desmilitarizada del sur de Colombia, de 42.000 km2, recibieron denuncias sobre los "excesos" cometidos allí por los rebeldes marxistas de las FARC.
Según esas fuentes, los lugareños de San Vicente del Caguán, la principal de las cinco localidades de la zona de distensión, denunciaron ante AI que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) secuestran y atacan a los civiles no combatientes.
La región de 42.000 km2 se halla bajo control rebelde desde el 7 de noviembre de 1998, cuando el presidente colombiano, Andrés Pastrana, ordenó su desmilitarización para facilitar el esquema de paz.
El grupo marxista ha admitido en otras ocasiones que ha ejecutado a "paramilitares de extrema derecha" que, de acuerdo con la jefatura de las FARC, se habían "infiltrado" en el área.
Los habitantes de San Vicente del Caguán también denunciaron ante AI la pobreza que afecta a los cinco municipios.
Asimismo, indicaron que son "estigmatizados" en otras zonas del país como guerrilleros o aliados de las FARC "por el simple hecho de haber nacido o vivir en la región".
Fuentes de AI señalaron al diario bogotano El Espectador que ese organismo presentará un informe sobre la situación de los derechos humanos en la zona desmilitarizada luego de reunirse en Bogotá con altos funcionarios del Gobierno, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo.
Los miembros del "comité temático" de las partes se encargarán de recoger las inquietudes de la ciudadanía sobre cada uno de los temas de la agenda de paz, para trasladarlas a los cinco negociadores del Gobierno y a los tres de las FARC.
Ayer, los delegados también empezarán a discutir el orden en que serán abordados los doce temas de la agenda de negociación, dijeron por su parte fuentes próximas al equipo gubernamental.
Diversos líderes políticos y sociales han pedido a las partes dar prioridad al tema del derecho internacional humanitario y han reclamado la inmediata liberación de decenas de civiles, entre ellos siete periodistas de medios locales y un fotógrafo de la agencia británica Reuters, secuestrados por guerrilleros.