Aunque se mantiene optimista sobre el futuro del país, al presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Irvin Halman, le preocupa que en el país todavía exista la práctica de acomodar las leyes y actuar para beneficiar a unos pocos.
Halman, cuya agenda y apariciones públicas han sido intensas desde abril cuando asumió la presidencia de la Cámara de Comercio, accedió a responder algunas preguntas sobre la realidad nacional, las cuales coinciden con la fecha en que se cumplen tres años del actual gobierno, que ha tenido duros encontronazos con los empresarios.

El líder empresarial ratifica su preocupación por la debilidad institucional del país y reclama que se hagan los correctivos necesarios para garantizar la estabilidad.
Halman y su gremio todavía no ven que estén dadas las condiciones para reincorporarse al Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), mientras que expresa al Gobierno que los inversionistas requieren entornos predecibles y seguros.
¿Cómo evalúa usted la situación sociopolítica del país cumplido el primer semestre del año tras tres años de la actual gestión de gobierno?
Transcurridos casi tres años de la administración del presidente Ricardo Martinelli, múltiples son los logros del Gobierno, que han sido apoyados por nuestro gremio, sobre todo en materia de crecimiento económico que permea a más panameños, compromiso con la transformación del sistema educativo y aportes para la asistencia de sectores vulnerables de la sociedad.
Con respecto a la parte política, nuestra responsabilidad como institución que promueve los principios de justicia, transparencia e institucionalidad, nos obliga a externar nuestra preocupación por la debilidad manifiesta en esta materia, por lo cual hemos advertido la necesidad de tomar los correctivos que propicien el clima de estabilidad y confianza que se requiere para la inversión y el desarrollo.
¿En qué estado se encuentra la relación de la Cámara de Comercio con CONEP?
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá tomó la decisión de separarse temporalmente del CONEP al considerar que no estaba cumpliendo con su objetivo como organismo consultivo y coordinador de los gremios del sector privado. Mantenemos muy buenas relaciones con cada uno de los gremios del sector privado, con quienes colaboramos en el mejor interés y por el devenir nacional, aspirando siempre a la unidad del sector privado.
La posibilidad de reintegrarse ¿está cerca o lejos?
En este momento, nos estamos enfocando en cumplir con los objetivos estratégicos que nos hemos trazado para este año, continuar trabajando en la promoción y defensa del sector privado, en mantener las relaciones eficaces con los organismos del sector público y privado, promoviendo iniciativas que permitan el crecimiento económico sostenible, aprovechando las oportunidades que tenemos por delante, lo cual incidirá en el bienestar y desarrollo social de nuestro país.
¿Se mantienen las motivaciones que llevaron a la Cámara de Comercio a separarse por un tiempo no definido del Conep?
Esta fue una decisión tomada por la Junta Directiva, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), luego de múltiples consultas dentro de nuestra institución, y esfuerzos realizados con la actual dirigencia del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP). La decisión se mantiene mientras el CONEP se distancie del espíritu para el cual fue concebido, como ente coordinador de todos los gremios del sector privado que lo conforman, frente a asuntos de interés común. Lamentablemente, en un asunto que se manejaba a lo interno trascendió a los medios ante hechos que se suscitaron con posterioridad a nuestra separación.
¿Desapareció la aprensión que tenía la Cámara sobre la ley del Fondo de Ahorro de Panamá ?
Consideramos que el Fondo de Ahorro de Panamá ha sido una iniciativa muy positiva del Gobierno, dado que se actualiza el manejo del Fondo Fiduciario ante la experiencia adquirida en la administración de fondos soberanos similares que igualmente han establecido otros países para cuidar el ahorro nacional. Nos opusimos, no obstante, a que se incluyese sorpresivamente, sin el amplio debate y consenso, un aumento al déficit fiscal en el proyecto de ley que establecía el Fondo de Ahorro de Panamá, siendo un tema crucial relacionado con las finanzas públicas. Más recientemente, también se incorporaron a espaldas de la sociedad, unas modificaciones a la normativa que regula la venta de las acciones del Estado en empresas eléctricas.
Acciones sorpresivas como estas, incluso si fueran positivas para el país, generan desconfianza en la población y los inversionistas locales y extranjeros, pues no es coherente con el clima de estabilidad macroeconómica que ha propiciado Panamá en los últimos años, lo cual nos ha merecido logros y reconocimientos internacionales que han servido de ejemplo para otros países que pasan actualmente por una crisis financiera.
¿Le parecen adecuadas las modificaciones a los topes del déficit fiscal, que son en las que la Cámara tenía algún recelo cuando se estuvo promoviendo la ley del FAP?
Consideramos que la modificación a la ley de responsabilidad fiscal, aumentando el límite permitido de déficit fiscal en el sector público no financiero, contaminó el proyecto y podría reducir la credibilidad en las políticas fiscales de Panamá y propiciar una posible afectación sobre el continuado progreso que estamos logrando en las calificaciones de riesgo que nos otorgan las agencias calificadoras. Los inversionistas requieren entornos predecibles y seguros para el retorno de su inversión, sobre todo si trata de inversiones a largo plazo.
Un fallo de la Corte Suprema deja, según muchos sectores, sin protección la zona de manglares de la bahía y Panamá, ¿Tiene la Cámara de Comercio alguna posición al respecto ?
Es aquí donde nuevamente fallan las instituciones llamadas a actuar en derecho y con los debidos controles que se apliquen por igual a todas las empresas y ciudadanos. La práctica de acomodar las leyes y actuar para beneficiar a unos pocos genera un clima adverso para el desarrollo sostenible del país. Eventualmente, esto nos perjudica a todos. Requerimos madurar como país para que se comprenda el daño que la acción o la omisión nos causa, y es por ello que insistimos en que esto solo se resolverá con buena calidad de educación y conciencia ciudadana.
¿Coincide usted con quienes aseguran que el desarrollo inmobiliario de manera desordenada puede conducir a la ciudad y sus ciudadanos hacia trampas de muertes o al desmejoramiento de su calidad de vida?
Tenemos un país que goza de envidiables oportunidades impulsadas por los sectores dinámicos de la economía. El desarrollo inmobiliario que se ha presentado en Panamá en los últimos años, además de ser motor dinámico de la economía nacional, le ha permitido al ciudadano mejorar su calidad de vida, a través de los cambios en las regulaciones que impulsó el sector para ampliar el rango de interés preferencial. Dentro de nuestras posibilidades, promulgamos el crecimiento ordenado, infraestructura y el cumplimiento de la regulación y las leyes, que a su vez deben actualizarse acorde con las necesidades de una metrópoli como la nuestra.
En cuanto al sector que usted representa, ¿cree que se ha salvado el escollo que se dio a principios de año cuando hubo duras críticas del presidente Martinelli contra los empresarios?
El sector privado es motor indiscutible de la economía panameña y contribuyente determinante en el desarrollo de nuestro país. Sectores como la logística, turismo, banca, telecomunicaciones y demás inversionistas locales y extranjeros son generadores de numerosas plazas de trabajo, que son completadas por profesionales que aportan a la economía local. En la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, velamos y promovemos las mejores prácticas en el comercio, la industria y la agricultura, convencidos de que el desarrollo social y económico del país al que aspiramos depende de que contribuyamos eficazmente al desarrollo humano y a la atracción de inversionistas de clase mundial.
aumento al déficit fiscal
- “Acciones sorpresivas como estas, incluso si fueran positivas para el país, generan desconfianza en la población y los inversionistas locales y extranjeros, pues no es coherente con el clima de estabilidad macroeconómica que ha propiciado Panamá en los últimos años...”.
- Irving A. Halman