El Mundial se salvó con una final inédita que disputarán Alemania y Brasil, las dos selecciones más laureadas de la historia del fútbol.
Nunca se habían enfrentado en las 17 ediciones del Mundial. Es un clásico que jamás existió.
Brasil, con una genialidad de su estrella Ronaldo en el minuto 49, venció a la peleona Turquía y alcanzó su séptima final en 17 ediciones.
Alemania, con un gol de su estrella, Michael Ballack, derrotó a la anfitriona Corea del Sur el martes y saldrá al estadio Internacional de Yokohama el próximo día 30 para intentar igualar los cuatro títulos de Brasil.
Ballack no podrá estar por sanción. Nunca un futbolista hizo tanto por una selección, nada menos que colocarla en la final, y nunca el destino le pagó tan mal.
La “canarinha” disputa también su séptima final y aspira a elevar su récord de cuatro títulos a cinco.
En el momento en que su defensa Cafú, de 31 años, salga al terreno de juego y comience el partido, será el único jugador que juega tres finales consecutivas.
El centrocampista Lothar Matthaeus, que participó en cinco mundiales, era miembro del equipo alemán que disputó las finales de 1982, 1986 y 1990, pero sólo jugó de titular en las dos últimas.
Brasil accede a su tercera final consecutiva. Sólo lo hizo antes Alemania en 1982, 1986 y 1990.
La “canarinha” ha ganado los seis partidos que ha jugado en este Mundial, con un balance de 16 goles a favor y cuatro en contra.
A Alemania sólo le pudo marcar un gol Irlanda. Los germanos, por su parte, suman 14.
En las semifinales de Corea y Japón, las dos potencias del fútbol mundial impusieron su ley, con el mismo resultado, con goles de sus estrellas, Ronaldo y Ballack, ambas de 25 años de edad.
Ronaldo se coloca al frente de la tabla de goleadores con seis tantos, uno más que su compañero Rivaldo y que el alemán Waroslav Klose.
Rivaldo lo intentó pero no anotó. Hubiera sido su sexto partido consecutivo con goles, una marca que sigue siendo de Fontaine y de Jairzinho.
El día 30, el duelo de goleadores será otro de los grandes alicientes de la final.
El Mundial de las sorpresas iniciales y de los escándalos arbitrales después, el Mundial de los estadios sin llenar en muchos partidos, el Mundial de los moteles coreanos de tercera categoría para los medios de comunicación, el primer Mundial asiático se salva con una de las mejores finales que podía soñar.
Corea del Sur, animada por su incontenible “marea roja” (millones de aficionados vestidos con la camiseta del color de la selección), disputará el tercer lugar a Turquía el día 29 en Daegu.
Los coreanos, entrenados por el holandés Guus Hiddink, llegaron a semifinales por primera vez en su historia. También representan al primer país asiático que lo consigue.
Se salvó el Mundial
En las semifinales de Corea y Japón, las dos potencias del fútbol mundial impusieron su ley, con el mismo resultado, con goles de sus estrellas.