"Siempre hay una historia escondida
en el sortilegio oscuro de las palabras."
Enrique Jaramillo Levi
E n Secreto a voces (Uruk Editores, Costa Rica, 2008), libro que reúne 43 relatos del panameño Enrique Jaramillo Levi, el lector se encuentra ante un conjunto de ficciones difícilmente clasificables. Con la fluidez y el oficio narrativo que le da una trayectoria de una decena de títulos de libros de cuentos publicados en su haber, el autor se da las amplias libertades que caracterizan su estilo como cuentista. Así, el lector nunca sabe si se encuentra ante una historia realista, o una puramente imaginaria, o una mezcla de ambas. Así lo vemos, por ejemplo, ya desde el inicio del primer cuento de este volumen, titulado "Sólo así":
Sin más, estaba instalado en aquel sitio. No lo conocía, le resultaba imposible ubicarlo en el recuento rápido de lugares que hizo su memoria. Tendría que explorarlo, investigar dónde se hallaba, no quedarse paralizado en la sorpresa inicial. Así, una vez superado el extrañamiento, intentó caminar hacia adelante en línea recta. Pero en vez de asentar los pies en el rojo barro duro y reseco de la planicie, empezó a levitar.
Y desde este primer cuento hasta los otros cuarenta y dos que le siguen, podemos esperar cualquier cosa: una historia de sueños que empiezan a fundirse en uno solo; historias de crímenes pasionales o cuidadosamente calculados; relatos de accidentes de diversos tipos; la historia de "una sutilísima mutación de almas"; un cuento donde las palabras se independizan de quien las escribe; un cuento desde donde los muertos pueden mirar a los vivos; otro donde el protagonista crece desmesuradamente; varias historias de difíciles encuentros y desencuentros sentimentales; otra donde lo real y lo fantasmal caminan unidos… en fin, más allá de las anécdotas precisas, y dado que dispongo de poco espacio para mostrarles la sensación y las impresiones que estos relatos me causaron, me centraré en algunos aspectos que me llamaron especialmente la atención. A partir de la relación de algunos de los temas abordados que acabo de enlistar, ya podemos entrever ciertas constantes, obsesiones del autor que aparecen una y otra vez, como motivos musicales preferidos que asedia desde ángulos varios, tratando de construir un prisma para observar las complejas, confusas, enmarañadas conductas del ser humano, sujeto a infinitos cambios entre varios planos de su propia existencia. Éstas serían:
??"Los accidentes como parte fundamental de la existencia. Accidentes que pueden ser momentos mágicos, o bien desgracias que tuercen una vida y pueden acabar con ella. En estos cuentos, a menudo, el azar es determinante y hasta mortal. Pero un azar llevado a la conciencia, por decirlo así. En el relato llamado precisamente "Momentos mágicos", el protagonista reflexiona sobre esos instantes que pueden cambiar el curso de una vida, siempre y cuando se les dé la debida atención, la debida resonancia:
Contadas son las personas que tienen un momento mágico en su vida, mucho menos un tiempo mayor. Y de éstas, las que se dan cuenta, lo viven a plenitud y realmente lo disfrutan son muy pocas. La gente suele estar demasiado entretenida o ensimismada en sus cosas para ponerle atención a algo así. Algo que, de tan singular, requiere una sensibilidad especial para ser reconocido. Algo que
puede ser casi instantáneo, o durar un cierto tiempo; suficiente para revelamos una verdad que cambiará nuestras vidas.
Precisamente ese chispazo del azar, esa magia a veces casi invisible es la materia en la que se detienen, que tratan de apresar o desarrollar, muchos de los relatos de Jaramillo Levi. En esos momentos, esos breves alcances sobre la naturaleza híbrida y cambiante de la realidad, tanto la que nos rodea como la de interior, pueden mostrarnos otra manera de ser en el mundo. En el extenso relato "A primera vista", un encuentro entre un hombre y una mujer que podría haber sido interesante pero sin consecuencias, se profundiza y extiende hasta ocupar una parte central en la vida del narrador-protagonista, quien refiere que toda la relación amorosa duró un lapso de "siete largos meses, que sin embargo parecieron la prolongación de un súbito relámpago." Este relámpago es claramente uno de esos momentos mágicos, de los accidentes bienhechores que se encuentran en el centro de la poética de Jaramillo.
En ese mismo relato, además, se dibuja otro de los motivos recurrentes que destacan en los cuentos, que es:
??"La mezcla de realidad y ficción. En dosis nunca precisas ni controladas, en los relatos conviven elementos que nunca sabemos si pertenecen, dentro del universo narrativo, a la categoría de "reales", "imaginarios", deseados, intuidos o fantaseados. Los sueños se mezclan con la vigilia, lo real con lo imaginario, los deseos con las realizaciones, las mentiras con las verdades. Y lo que resulta de esta mezcla entre lo real y lo irreal, es precisamente el nivel híbrido que le gusta al autor, fabulador que tiene la costumbre de poner lo establecido en riesgo y las certezas en jaque. Por eso, el narrador llega a afirmar en un momento dado:
La verdad es que todavía no sé si es real todo esto que he narrado, o si me lo inventé deseando que lo fuera. Hace tiempo no distingo la diferencia entre memoria e imaginación; realidad y ficción. Tal vez ocurra que yo despierte en un momento más, y todo sea verdad o mentira; o que siga soñando para siempre.
En el relato "Como quien no quiere la cosa", que podría ser uno de los casos de minicuentos contenidos en el libro, verdadero reto por el poder de concreción y síntesis que un narrador requiere para proyectar en un espacio que casi siempre no rebasa el de una página una situación interesante, un cuento brevísimo pero que cumple con narrar y a la vez sugerir, nombrar y dejar una parte de lo nombrado en silencio, en este relato, pues, se teje de manera clara y breve esa mezcla de hilos, de situaciones entre reales y fantasmales. El narrador nos dice:
Nada fácil resulta saber a ciencia cierta si la mujer que uno desea ardientemente es imaginaria o real. Por más que percibamos en ella un cierto rostro de rasgos definidos, un cuerpo bien determinado, incluso una específica voz inconfundible y una personalidad única, puede ser sólo una fantasía o tratarse de un ser de carne y hueso. A menudo la diferencia es muy sutil. La verdad es que llega un momento en que no hay cómo saber ya la diferencia. Porque tampoco sabe uno bien a bien si aún pertenece al mundo de los vivos o sin darse cuenta se ha convertido en un fantasma.
Esta pérdida de fronteras entre diferentes reinos se entrelaza con el tercero de los temas-obsesiones que recorren los relatos, a saber,
??"Una conciencia reflexiva acerca de la relación entre escritura y la realidad. En varias y significativas ocasiones, el narrador integra en el relato la reflexión sobre esta interacción, sobre las laberínticas relaciones entre la realidad y la escritura.
Las fronteras no siempre son claras, a veces ni siquiera se reconocen como tales. No es insólito que la realidad y la imaginación puedan percibirse como dos caras de la misma moneda, pero es en verdad extraño que lleguen a ser una misma cara. Ahora sé que a menudo no hay distinción posible. Por eso, a estas alturas, no podría decir si la ficción se tornó real o si fue la realidad la que se ficcionalizó. No importa. ("A primera vista".)
Y es precisamente ese "no importa" lo que crea ese espacio inquietante, mutante, híbrido que es distintivo de los mejores cuentos de Enrique Jaramillo Levi: el lector, de pronto, no sabe ya qué terreno pisa, desde dónde ubicarse, qué es verdadero y qué no, pues dentro de ese mundo que sabe de entrada ficticio, se abren ventanas insólitas para intuir que tal vez, dentro de lo que estimamos cierto e indudable en nuestra vida cotidiana, existe un doble o triple fondo que puede dar a las cosas otra realidad. Los accidentes, las perversiones, las mutaciones, las muertes, las sorpresas, atacan ahí donde menos los esperamos, y nos hacen dudar del poder de la razón y el entendimiento como ordenadores del mundo. "Gran parte del hechizo ??"apunta uno de los personajes??" es precisamente no entender." Así, esa confusión o fusión entre la realidad literaria de los textos y lo que dentro de ellos es percibido como fronterizo, incierto, escritural en oposición a real, constituye para mí el último paso para llegar al descubrimiento de la obsesión más secreta de estos relatos:
??"La escritura como entidad creadora de realidades, para decirlo de la manera menos complicada posible. La trama de los relatos, los diferentes avatares de los personajes, las variadas anécdotas, la colorida multiplicidad de asuntos que llegan a ser tratados por el autor, en última instancia, para mí, confluyen en la demostración, por medio de la escritura, de que existen muchas realidades no aparentes detrás de la realidad oficial a la que estamos habituados. "La intuición tiene a veces extrañas maneras de aliarse con la imaginación", se apunta en alguno de los relatos, y ese camino a medias intuido y a medias imaginado va trazando en el libro una fuerte y sostenida convicción en los poderes de la escritura como transformadora de lo que nos rodea . "Tal vez de tanto nombrarte logre alguna vez hacerte real, hacerte mía", afirma el narrador del cuento, cercano al lenguaje poético, "Nombrarte esta noche en el silencio".
Termino estas observaciones sobre Secreto a voces con otra cita de este mismo relato, que por cierto cierra también el libro. En ella se advierte la convicción de Enrique Jaramillo Levi acerca de los poderes de la escritura. Conozcamos, ahora, a través de este libro, y de los otros que ha escrito, más de su universo literario, sui generis e inquietante.
[…] el escritor respira tras el hálito suave que van dejando las palabras, y […] el silencio y la noche que transcurre sólo son instrumentos de esa esperanza.