El electorado chileno se dividió en dos ayer al votar en un 47,96% por el candidato socialista oficialista Ricargo Lagos y en un 47,52% por el de la derecha opositora Joaquín Lavín, quienes deberán dirimir tan estrecha diferencia en la segunda vuelta de la elección presidencial el 16 de enero.
Con poco más de 31.000 votos de diferencia sobre unos 7 millones de votantes, el líder socialista Ricardo Lagos aventajó al candidato de la derecha opositora Joaquín Lavín, en el último cómputo oficial que el Ministerio del Interior difundió la noche del domingo, sobre el 99,33 de las urnas escrutadas.
Tan estrecho resultado reflejó una fuerte caída de la gobernante Concertación Democrática, que hace seis años eligió al presidente demócrata cristiano Eduardo Frei con casi el 58% del electorado.
"He comprendido el mensaje que hoy el pueblo ha entregado", afirmó Lagos, al aceptar este "voto de castigo", cuya principal causa es la recesión que Chile enfrentó a partir de octubre del año pasado, con el cierre de pequeñas y medianas empresas y un desempleo de más de 11%, el nivel más alto desde la crisis de 1982.
"Pero vamos a ganar en la segunda vuelta", aseguró el candidato del Gobierno, economista y abogado de 61 años, que durante su campaña postuló la idea de "crecer con igualidad" y recuperar la economía, que ya muestra signos de reactivación, según los indicadores oficiales.
Para las corrientes derechistas, agrupadas en la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) y el Partido de Renovación Nacional, su votación del domingo no tiene precedentes desde que se restauró la democracia hace 10 años.
"Creo que he sacado una votación espectacular", dijo Joaquín Lavín, 15 años menor que Lagos, también economista y convencido igualmente que ganará la elección del 16 de enero.
El 47,52% de las preferencias que acumuló en el último recuento del domingo, sobrepasa incluso el 44% de apoyo que obtuo el general Augusto Pinochet, cuando en el plebiscito de octubre de 1988 quiso continuar la dictadura militar que instauró en 1973 y uno de cuyos asesores fue Lavín.
Unidos, la Concertación y el Partido Comunista, reunieron el 55% de la votación para decir "No" a la propuesta de Pinochet, que debió entregar el poder en marzo de 1990, para dar paso a la restauración democrática y a los 10 años de gobierno de las fuerzas concertadas.
Los comunistas, perseguidos y proscritos durante la dictadura, no se integraron sin embargo a los gobiernos de la Concertación y formaron la "izquierda opositora", para denunciar la "inequidad" del modelo económico de libre mercado.
Sin representación parlamentaria en las elecciones de 1989, 1993 y 1997, el Partido Comunista esperaba obtener ahora el 7% de la votación para su candidata Gladys Marín, que en su campaña reivindicó la figura del presidente socialista Salvador Allende, muerto durante el golpe de Pinochet el 11 de septiembre de 1973.
La líder comunista sólo alcanzó el 3,19%, menos de la mitad de sus expectativas, pero un margen suficiente como para haber sellado el triunfo de Lagos, que "a mucha honra" fue colaborador de Allende.
"Es la Concertación la que tiene que virar hacia la izquierda", advirtió la candidata derrotada, al insistir en que no tiene intenciones de negociar sus votos en los próximos 34 días.
Otros tres candidatos de fuerzas menores -la ecologista Sara Larraín, el humanista Tomás Hirsch y el centrista Eduardo Frei- sumaron en conjunto sólo el 1,33% de los sufragios, que en una aplastante mayoría se polarizaron entre el socialista Lagos y el derechista Lavín.
Miles de partidarios de ambos candidatos se lanzaron a las calles la noche del domingo, para celebrar lo que cada uno considera un triunfo e iniciar la nueva campaña hacia la segunda vuelta.
La división de la sociedad chilena será puesta a prueba en las próximas cinco semanas, como sucedió hace 14 meses, cuando Pinochet fue detenido en Londres el 16 de octubre de 1998, para enfrentar un juicio de extradición a España por los crímenes atribuidos a su régimen de facto.