C uando todo el mundo pensaba que el Árabe Unido era un equipo que nunca pierde la garra y lucha contra la adversidad como los hacen los animales heridos, la realidad pareciera ser otra, cuando nos humillan en nuestra casa y con nuestra propia gente.
No hay que hacer leña del árbol caído, pero no se puede perder 6 por 0 sin que nadie haga nada, o se analice. Bueno, lejos del resultado Panamá dio un paso atrás en su avance, que es lento y por momentos sin aprendizaje.
La noche del miércoles, cuando muchos celebraban o comentaban la escalada de 27 peldaños en el ranking de la FIFA, vino el Cruz Azul, uno de los equipos más emblemáticos en México, y con una bofetada nos dijo:, bajen, que su vuelo es bajito y a ras de piso.
Ahora no se deben buscar los culpables. Pero muchas cosas hacen que un equipo pueda caer de esta manera.
No se confundan. El Árabe Unido a nivel nacional es el jerarca del balompie y que cuenta con el mejor técnico y la mejor estructura, claro perdió jugadores claves.
Que nos vapuleen de está forma en un torneo internacional, deja al descubierto que miramos hacia el mundial con mirada de bebe, por no decir tímida.
Sin tener un fútbol profesional, donde nuestros jugadores son trabajadores con zapatos de fútbol, pretendemos, a la brava llegar a estar entre las mejores 32 selecciones del mundo.
Y es que todos creemos que Blas Pérez, Matador Tejada, Penedo, Machado, Luis Henriquez, Gavilan Gómez, entre otros, van a durar para siempre. Pues le digo que no. Ellos tienen su tiempo activo y en algún momento le diran adiós a la selección.
Lo preocupante es que estos jugadores que militan en los clubes de la Liga Panameña de Fútbol (LPF), son el futuro del fútbol nacional, hay que apoyarlos para que esto cresca y levante.
La caída del Árabe también puso en evidencia el poco corazón que le pone el jugadores nacional a los choques perdidos. Se puede perder, pero no de esa manera.
Hasta en las ligas de barrio, cuando un equipo intenta humillar a otros, alguna “patadita” de mas envía un mensaje a los rivales, si sigues te puede ir peor. No es incitar a la violencia, pero son códigos del fútbol que al panameño le falta.
La resaca de los seis chats de tequila, pueden ser un llamado de atención, para que haya una revolución fútbolera en Panamá, no al nivel de México, sino ver como hacemos para meternos entre los mejores de Centroamerica y luego pensemos en México y los demás gigantes.