DESPUÉS DEL gran escándalo suscitado ante las presuntas admisiones de consumo de esteroides anabólicos por parte de peloteros como Barry Bonds, Jason Giambi y Gary Sheffield, las Grandes Ligas del béisbol probablemente no los sancionará.
En vez de enfocarse en lo que ya ocurrió, el comisionado Bud Selig está más preocupado con presionar a los peloteros para que estén de acuerdo en someterse a pruebas antidopaje más frecuentes antes que expire el actual contrato laboral, que vence en diciembre del 2006.
El lanzador de los Rockies de Colorado, Denny Neagle, fue acusado de solicitar una prostituta después que la mujer dijo que el serpentinero le pagó 40 dólares por sexo oral, dijo la policía.
Neagle fue detenido aproximadamente en la parte oeste de Denver después que un oficial vió la camioneta Cadillac Escalade a exceso de velocidad.
Después que el oficial le preguntó a Neagle por qué no tenía el cinturón de seguridad ajustado, la mujer dijo que Neagle le había pagado a cambio de sexo, añadió.
Las Grandes Ligas tienen que establecer por sí mismas medidas más fuertes contra el abuso de esteroides por parte de jugadores, pero el Congreso pedirá que sean obligadas a hacerlo mediante cambios legales en caso de ser necesario, dijeron dirigentes legislativas.
El senador John McCain, el principal promotor de las acciones para cambiar la forma en que el béisbol profesional vigila el uso de drogas para mejorar el rendimiento físico, artífice de los cambios de la supervisión de la MLS hacia el uso de drogas para mejorar el rendimiento físico, dijo creer que el presidente George W. Bush podría promulgar una medida en ese sentido.
"No tengo ninguna. A él le encantaría hacerlo", dijo el senador. El caso de los esteroides cobró importancia con la confesión de Jason Giambi ante un jurado investigador, al admitir el consumo de éstos.