Con un arbitraje impecable debutó ayer en el Mundial de Clubes el colegiado panameño Roberto Moreno.
El capitalino tuvo el difícil oficio de pitar en un cotejo en el que el Inter de Milán aprovechó al máximo la oportunidad de recuperar su prestigio al vencer en la semifinal por 3-0 al Seongnam Ilhwa.
Con este resultado el equipo que entrena el español Rafael Benítez jugará el próximo sábado la final de este torneo, en el que buscará su tercer título, ante el Mazembe de Congo, monarca de África.
El equipo italiano entró ayer en escena, tras los últimos reveses que han puesto en entredicho el proyecto de Rafa Benítez. Las derrotas ante el Werder Bremen y el Tottenham, en la Liga de Campeones, y frente al Lazio, en la Liga italiana, han complicado la situación del equipo lombardo.
Pero en el Mundial de Clubes el Inter ha empezado a encontrar bálsamo, ya que puede ampliar la relación de éxitos en el 2010, año en el que ya ganó la Liga, la Copa y la Supercopa de su país y la Liga de Campeones. Solo la Supercopa Europea, conquistada por el Atlético de Madrid, se le resistió al bloque italiano.
Su víctima de ayer fue el Seongnam, que había terminado con las expectativas del anfitrión, el Al-Wahda, en los cuartos de final (4-1).
El equipo de Benítez comenzó a encarrilar el partido muy pronto, pese a perder antes de cumplirse el primer minuto al holandés Wesley Sneijder, por un pinchazo en la cara posterior del muslo izquierdo. Fue sustituido por el brasileño y ex barcelonista Thiago Motta.
Nada más retirarse del campo Sneijder y entrar Motta, el serbio Dejan Stankovic se encontró con el balón en la frontal del área y lo cruzó con la pierna izquierda para abrir el marcador.
A partir de ese instante el Inter le cedió el balón al equipo surcoreano, pero sin que este encontrara la fórmula para llegar con peligro a la meta del guardameta brasileño Julio César.
Pese al inoperante dominio del Seongnam, pocos minutos después de cumplirse la primera media hora llegó el segundo tanto del Inter. Esta vez fue el argentino Diego Milito el que sirvió un balón de tacón a su compatriota Javier Zanetti para que este lo enviara al fondo de las mallas.
Las dos únicas ocasiones con peligro real del cuadro surcoreano en la primera mitad las protagonizó Cho Byung-Kuk.