Las franquicias de Pequeñas Ligas que existen en todo el país le han dado imnumerables satisfacciones a Panamá, pero mantener vivo ese semillero tiene un alto precio económico, que en su gran mayoría lo financian los padres de familia, ya sea de su bolsillo o actividad para obtener ingresos.
Un sondeo realizado por El Panamá América con presidentes de varias ligas en el país reveló que las franquicia bien organizadas, que trabajan en las cuatro categoría Preinfantil, Infantil, Preintermedia e Intermedia tienen un gasto mensual mínimo de 2,000 a 2,300 dólares.

Fidel Ruiz, presidente de las Pequeñas Ligas de Parque Lefevre, explicó que la organización bajo su dirección funciona todo el año y por eso los costos son tan altos. “Nosotros nos preparanos para tener un gasto anual de unos 25 mil dólares, la mayoría se va en el pago a entrenadores, que son la materia prima de la liga”, explicó el dirigente.
Algis Calvo, mandamás de las Pequeñas Ligas de Chitré, coincidió con Ruiz al detallar que el gasto anual de esa liga es de al menos unos 30 dólares, por la cantidad de equipos que tiene en su certamen interno.

“Mira este año, solo para que la gente sepa, teníamos 24 equipos entre las cuatro categoría, realizamos 200 partidos y ahora vamos a preparar las novenas que van a representar a la provincia de Herrera en los campeonatos nacionales del 2013”, explicó Calvo, luego lanzar en un partido del XVI Campeonato Nacional Gubernamental de Softbol, que se realiza en la ciudad de Las Tablas.
Los padres el principal son el motor de la liga.
Ambos dirigentes comentaron que los padres de familia son el motor de las ligas, porque en los entrenamientos, presupuestos para bolas y torneos internos es poco el apoyo que reciben de la empresa privada y del gobierno.

Ruiz detalló que por ejemplo en Parque Lefevre los padres tienen una especie tiendita que funciona todo el año donde venden sodas, gatorade, chorizos y hot dog, para poder hacerle frente a los gastos de miles de dólares que tienen.
“Otra actividad que deja ingresos son las rifas y bingos, una idea de los padres de familia, porque realmente si no fuese por ellos las ligas desaparecerían”, comentó el dirigente, quien agregó que cuando vienen los torneos sectoarial llegan nuevos gastos de árbitros, uniformes (a veces son patrocinados) y transporte.

Una fuente, que pidió no ser nombrada, aseguró que los gastos de las ligas ganadoras, principalmente en la ciudad capital, son tan altos porque contratan a técnicos de alto perfil, que tienen salarios que jamás pensaron ganar en un programa que nació con el trabajo ad honorem o con una paga simbolíca.
El trabajo fuerte es de agosto a febrero-marzo.
A lo largo y ancho del país el trbajo pesado en las ligas comienza en agosto y se extienen hasta febrero y y marzo del año siguiente, cuando finalizan los torneos nacionales, a los cuales asisten los mejores equipos del país.

Desde principios de agosto y luego entrenar, y jugar por los menos cuatro días a la semana en los meses de abril, mayo, julio y julio, arrancan las ligas internas con un mínimo de cuatro equipos por categoría.
Cada torneo finaliza los primeros días de diciembre, cuando se eligen las preselecciones y luego las selecciones para estar en los torneos sectoriales, que por los regular se desarrollan entre los primeros días de enero hasta el 15 de febrero.
Después, en el camino están los torneos nacionales, que se celebran a finales y durante todo el mes de marzo, en cualquier provincia que se atreva a cargar con ese gasto.
Pasadas estas intancias ya comienzan a llegar patrocinadores a las ligas, y no es para menos, los cuatro campeones nacionales representarán al país en las citas latinoamericanas y de ganar esos torneos se vestirán de América Latina en las series mundiales, de las categorías Infantil (9-10), Preinfantil (13-14) e Intermedia (15-16).