Serena Williams sucumbió ayer en la primera ronda del Abierto de Miami, aún sin encontrar su mejor nivel en su regreso al tenis tras su embarazo y tocarle la difícil rival Naomi Osaka, triunfante por 6-3 y 6-2.
Osaka, la japonesa de 20 años que el domingo conquistó su primer título en Indian Wells, no se relajó y abrumó a Williams, demasiado imprecisa.
El partido fue el último para Williams en Key Biscayne. El torneo se traslada en 2019 al estadio de los Dolphins de Miami, y Williams se encargó de la apertura ceremonial el lunes.
Tras su derrota, Williams se marchó sin hablar con la prensa.