El Sevilla arrancó un valioso empate en su visita al CSKA Moscú, 1 por 1, en el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones en el que se adelantó en el marcador en la primera parte, pero pecó de falta de ambición.
No tuvo que hacer un gran esfuerzo el equipo español para ponerse por delante en el marcador en la primera parte, merced a una buena jugada del omnipresente Navas, ante un rival que no había disputado un partido oficial desde diciembre.
En cambio, en la segunda parte, el Sevilla jugó a la ruleta rusa, lo que le costó el empate, obra del chileno Mark González, ex jugador del Betis, y estuvo a punto de conducirle a la derrota.
El técnico sevillista optó por dejar en el banquillo a Kanouté y poner un trivote defensivo para frenar las embestidas del equipo del Ejército ruso en los primeros compases del encuentro. La temperatura fue mucho más cálida de lo que se esperaba que fuera.