Sherman Obando llegó ayer a los 85 cuadrangulares en la Liga Profesional de Béisbol de Japón, en el partido en que él se encargó de darle el triunfo al Nippon Ham Figjhters sobre el Chiba Lotte Marines 5 carreras por 3.
Obando se fue el juego de 5-2, una anotada y empujó las cinco carreras del equipo.
En el primera entrada pegó un cuadrangular con uno a bordo. Después en la quinta pegó sencillo productor de dos y en la séptima entrada dio un rodado para remolcar una más para las cinco anotaciones de su equipo.
Con el batazo de vuelta completa, el bocatoreño llegó a esta temporada a 20, además a 50 carreras producidas.
El pasado sábado dio de 4-2, pero no pudo evitar la derrota de su equipo. En dos días ha pegado cuatro hits en nueve viajes al plato.
Tras la actuación del pasado fin de semana, su promedio en la Liga del Pacífico quedó en .272 a razón de 89 imparables en 327 turnos, con 40 carreras anotadas, 12 dobles y un triple.
Por otro lado, Fernando Seguignol se fue ayer de 2-2, pero el Orix Blue Wave cayó por marcador de 5-0 ante el Seibu Lions. El también bocatoreño batea para .216, con 22 cuadrangulares y 46 carreras empujadas.
Explicó que dentro de la provincia de Chiriquí se ha podido detectar a pequeños grupos organizados y también son personas individuales en comunidades que los hacen con el propósito de obtener dinero mediante la venta del producto cárnico.
Por otro lado, mencionó que en el sector fronterizo de Paso Canoa, Río Sereno y Barú con Costa Rica, se ha registrado en mayor magnitud el hurto de caballos.
No obstante, agregó que a principio del año registraron un caso de reses que habían sido trasladados para el lado tico, sin que pudieran recuperarse.
"La conducta más usual es el traslado de caballos, ya que en el sector de Costa Rica se dedican a la compra de equinos para procesarla y utilizada sus carnes", añadió.
Precisó que se tienen informes de algunos caballos que han sido trasladados al sector de Costa Rica, esta situación obedece a la falta de marca o de hierros que tienen los animales equinos y que dificulta en muchas ocasiones determinar su propiedad.
El hurto pecuario está tipificado en el artículo 184 donde se impone una pena de 30 meses a seis años de prisión, inclusive existen agravantes que establecen penas de cuatro a seis años y también sanciones que van de cinco a seis años cuando se determina violencia o alteración en las marcas o ferretes que presentan los animales.
A través de la Fiscalía Tercera se ha logrado diversas condenas de personas que se dedican o han estado sindicadas con los delitos de hurto pecuario.
La represión del delito no sólo está a cargo de los funcionarios del Ministerio Público, sino de acuerdo a las normas e instrucciones procesales que están desarrolladas en los códigos, también los jueces tienen derecho a imponer las sanciones más rigurosas con que se cuenta en el derecho sustantivo.
Por su parte, el Código Administrativo regula la actividad pecuaria, la cual establece o prohíbe que se puedan transportar posterior a las seis de la tarde animales vacunos de un lugar a otro. Sin embargo, esta situación se ha regulado en la provincia chiricana través de la vigilancia que mantienen los miembros de la Policía Nacional en las garitas de control donde impide el paso de animales a horas no adecuadas.