"...la judicatura tiene que descansar sobre una actuación fundada en integridad y transparencia, capaz de merecer la confianza nacional. No podemos perder de vista que el único capital con que contamos los jueces y que no podemos permitir que se arruine, es el respeto ciudadano y la confiabilidad y credibilidad de nuestras decisiones ante los ojos del pueblo", dijo Adán Gaspar Arjona el dos de enero de 2002 cuando asumió la presidencia de la Corte, y que está por entregar. ¿Qué ha sucedido en ese período y que huellas deja su administración?
Arjona explica que hacer justicia no es algo tan fácil de determinar, por lo que a lo largo de este período se ha insistido en precisar cuál es la visión y la misión institucional, unificar criterios al respecto. De ahí surge la conclusión de que esa misión consiste en "decidir los conflictos en forma independiente, rápida y confiable, asegurando el respeto a la Constitución y las leyes de la República, la protección de las libertades y garantías ciudadanas, la convivencia pacífica y la defensa de los valores esenciales de la democracia". Arjona: Esa es la misión formulada por la justicia. ¿Qué ocurre? Cuando los accidentes de la vida vayan surgiendo, si uno tiene bien clara su misión, puede volver al principio, y puede retomar y no perderse . Pero quien no tiene esto , simplemente es juguete de las circunstancias coyunturales. Arjona: Yo debo decir que ha habido un trato sumamente respetuoso y colaborador de los otros órganos del Estado. El Órgano Ejecutivo ha conservado su respeto a las fronteras que la Constitución le señala. No he advertido ninguna ingerencia indebida que pudiera haberse intentado. Es mi percepción personal. Igual con el Órgano Legislativo cuando hemos tenido que ir a promover alguna iniciativa, las consideraciones sobre el tema presupuestario, los legisladores han tenido mucha comprensión hacia el tema, y han mostrado un afán bastante colaborador en ese aspecto. En términos generales el trabajo ejecutado en este período es bastante integral, cubriendo aspectos como la planificación, pero también los requerimientos urgentes de la sociedad.
Hemos tratado también de articular el discurso de la Justicia. El discurso de la Justicia no puede ser reactivo. Nosotros no podemos estar gastando las pocas energías y los recursos económicos en estar respondiendo ataques de muchas personas que a veces no lo hacen con ánimo constructivo, sino simplemente de debilitar a las personas o a la Institución.
Este periodo ha sido inusualmente difícil. Han habido crisis naturalmente respecto a la integración de la Corte. Ha sido un objeto de mucha polémica entre los grupos políticos, y eso de alguna manera ha colocado a la Institución en un punto de mucha atención y polémica. Pero esto se tiene que mirar con mucha serenidad. La Institución tiene que continuar, cumplir sus metas, participarlo al país para que se entienda que el aspecto referente al fracaso de la justicia no es un fracaso de los nueve magistrados, o de quien presida La Corporación, sería lamentable un fracaso de todos los panameños . Arjona: La corrupción es una constante del mundo de hoy. En el seguimiento de esto, la Institución ha procurado insistir en la necesidad de que los mecanismos establecidos deben operar. No es un tema fácil. Creo que es una combinación de cosas: la corrupción y el fortalecimiento de la personalidad. No se puede ver el tema de la corrupción únicamente como una cruzada moral. Hay que destacar, además, a la gente que lo está haciendo bien. El efecto nocivo de la corrupción es que de alguna manera se va contagiando. Así como hay gente que podría ser señalada, hay un gran número de funcionarios que quisiera hacerlo bien y hay que darles la oportunidad y los mecanismos para que hagan valer su autoridad y conservar la dignidad que corresponde. Trato, en las próximas semanas de plantear una especie de estrategia para el sector justicia de fortalecimiento de la integridad, y ataque a la corrupción, porque entendemos que esa es una de las amenazas que tiene el sistema. Hay que enfrentarlo con cosas específicas: reformas a los sistemas disciplinarios, dar oportunidad a que la persona afectada pueda defenderse. Pero eso siempre con el propósito de que quien, en el ámbito de la justicia se aparte de los deberes éticos, enfrente las sanciones rigurosamente, porque es imperativo para la subsistencia de una Institución como esta. Pero las declaraciones del Magistrado Arjona revelan que las propuestas de reforma al Órgano Judicial van más allá de las críticas que comúnmente se le hacen a este establecimiento de Justicia. Para comprenderlo es necesario subrayar que junto a estas últimas, la mora judicial, por ejemplo, han subsistido otras deficiencias menos visibles: administrativas, tecnológicas y hasta culturales, como parte de una sociedad que también las exhibe; y que completan un cuadro de rezago respecto a lo que se espera de esta instancia, sobre todo si consideramos vital su papel en el proyecto de fortalecimiento democrático en que aparece empeñado el país.
Arjona parte por reconocer la existencia de esos problemas, por subrayar la justicia como un bien público. Es la razón, entre otras, por la que su período se concentró en la construcción de un sistema judicial íntegro, confiable y competente, que se expresa en el "Plan estratégico de Desarrollo Institucional", y que precisa la visión, la misión y los valores corporativos de la Corte.
"...la justicia en el día de hoy, en el tiempo que estamos enfrentando, es algo que rebasa por completo las situaciones o consideraciones que se tenían en el pasado de ella. Realmente ahora la justicia forma parte de la noción de "buen gobierno", que es una de las aspiraciones de la humanidad", explica
Concepto y preocupación que provocaron una especie de relanzamiento del "Proyecto Justicia", porque de alguna forma estábamos encontrando que los niveles de apreciación ciudadana respecto al comportamiento de la justicia estaban elevándose en insatisfacción y malestar, y quizás esa preocupación nos llevó un poco a plantearnos la reflexión de que era necesario ponernos a mirar qué estábamos haciendo y si había alguna forma o acciones adicionales que podíamos desarrollar para mejorar esa relación entre la justicia y el ciudadano.
Un área para atacar el rezago y congestionamiento judicial fue el desarrollo de este plan de acción para la agilización de la justicia. Ese es un plan que buscaba generar un examen pormenorizado de absolutamente todos lo cauces y trámites que sigue un expediente desde el momento en que ingresa a un tribunal. Y este fue un trabajo hecho por la gente de la Institución con participación de los abogados, porque invitamos a los gremios de abogados que se sumaran a esto . Ese ejercicio nos permitió identificar dónde estaban lo que se denominan los "tiempos muertos" , dónde podíamos aprovechar, con una mejor coordinación , superar esos obstáculos. En ese camino se identificaron 251 medidas en todas las jurisdicciones del país que permitían superar problemas y que se resumieron en el "Plan de agilización de la Justicia, adoptado en el seno del Consejo Judicial.
En ese plan propusimos un foro nacional sobre el problema concreto del rezago judicial. Hubo expositores de América Latina y Europa, para entender el fenómeno del rezago. A veces hay buena voluntad pero la organización no la acompaña.
El año pasado se instalaron 750 computadoras, se realizó la alfabetización informática, pero estamos en el camino de incorporar no solo la informática sino todas las nuevas tecnologías que están al servicio del hombre : video conferencias, audiencias para calificar la legalidad de la detención de la persona sin que esta salga del centro penitenciario, el que un abogado pueda consultar desde su oficina en qué tribunal le quedó la demanda que presentó en la mañana.
Reingeniería de los servicios judiciales, modernización de la gestión administrativa y una revisión madura y científica de la carrera judicial, han sido imperativos de las reformas impulsadas en los dos últimos años, como síntesis de esfuerzos que se venían haciendo desde los años 90, indica el alto funcionario de justicia.
Pero entre esas prioridades aparece una atención especial a la participación ciudadana.
Arjona: El tema de la justicia hace mucho dejó de ser un tema solo de jueces y abogados. Es un tema que interesa a todos los ciudadanos y que necesita precisamente enriquecerse con la participación de todos ellos. Y en ese sentido hay muchas cosas que pueden hacerse, que hemos hecho , a través de los acercamientos a los distintos gremios, hablarle de los problemas de la administración de justicia e invitarlos a que participen en la solución de estas dificultades.
Arjona: Por muchas maneras. Hay áreas donde nosotros podemos conseguir sacar al ciudadano de la idea de que su papel es simplemente contemplativo y que solo tiene que expresar malestares . Yo creo que la gran aventura del régimen de la democracia es que los ciudadanos puedan participar activamente, no solo con críticas sino también con propuestas.
Y para él es una condición básica inclusive para que las reformas iniciadas se mantengan aun finalizado el bienio que le corresponde. Los ciudadanos - dice- deben exigir que ya que se ha hecho todo este esfuerzo, se mantenga, que no se abandone. Una de las áreas en las que Arjona estima se puede incrementar esa participación ciudadana es en la que se refiere al juicio de jurados de conciencia, una institución que data desde la revolución francesa , y que ha sido respetada a lo largo de los años. Para él merece ser apoyada y reforzada... "porque en mi impresión, la institución de jurados presenta algunas deficiencias que están afectando el rendimiento de ella" , subraya. Arjona: En la práctica la convocatoria de las personas disponibles para participar como jurados no es lo suficientemente amplio para que los ciudadanos puedan participar como jurado. Lo que se observa es que en la preparación de los listados de las personas que pueden ser jurados, generalmente, quedan circunscritas a la participación de servidores públicos, y a veces se dan situaciones verdaderamente insólitas como que una misma persona ha venido cuatro y cinco veces de jurado, y eso no es lo más conveniente para la Institución.
Pero hay otra manera? Arjona no las señaló, y es posible que la respuesta corresponda a otros sectores de la sociedad en instantes en que más y más sectores reclaman mayor participación en las decisiones y aspectos fundamentales de la vida de la República. Para el Magistrado Presidente saliente preservar y desarrollar lo actuado es uno de esos compromisos.
Al menos así lo señaló cuando asumió el cargo: "Si algo queda claro es que esta transformación solo puede alcanzarse a través de la decidida y entusiasta participación ciudadana".