Quizás los jinetes son los que mayor peso han cargado estos días que no se ha corrido en el hipódromo. Javier Carrión, jinete profesional lo patentiza de esta forma. "Si el caballo no corre no cobramos. Esta es nuestra actividad y con la que sacamos los ingresos para mantener nuestras familias".
En síntesis, los jinetes dependen un cien por ciento de las carreras y esta semana por lo visto no han cobrado o sus dividendos han bajado considerablemente. Carrión comenta que los jinetes cobran cuando corren y también obtienen un porcentaje cuando conducen a la victoria a los equinos.
Pero, además algunos también se dedican a galopar a los caballos, cobrando alrededor de uno a tres dólares por cada ejemplar. Hay jinetes que se dedican exclusivamente a este trabajo que en esta semana ha sido casi nulo.
A pesar de los traspiés, el jinete ve con optimismo el futuro de la hípica nacional: "Mientras que haya caballos en el establo, habrá hípica. Cuando se los lleven entonces se acaba".