La Asociación Mundial de Boxeo (AMB) le ha faltado el respeto al panameño Celestino “Pelenchín” Caballero.
Quien aún no lo quiera ver de esa manera y no haya levantado su voz de protesta es porque está ciego y mudo, cuando hoy se cumplen 20 días desde que “Pelenchín” le presentó a dicho organismo la solicitud de revancha directa ante el campeón del peso pluma de la AMB, el argentino Jonathan Barros.
Y no quiero que la AMB me diga hoy que ellos no se han pronunciado en el caso de “Pelenchín” porque aún siguen esperando el análisis del Comité de Campeonatos Mundiales sobre una pelea en que se observa claramente que el resultado de dos de los jueces no refleja lo que sucedió en el cuadrilátero. Señores, esta vaga excusa no se las voy a creer.
Es más, el propio vicepresidente de la AMB, el venezolano Gilberto Jesús Mendoza, era consciente que la solicitud de “Pelenchín” no debía pasar mucho tiempo en resolverse, porque de lo contrario no hubiera escrito en su cuenta de twitter que esperaba poder dar la decisión final del Comité de Campeonatos Mundiales el pasado lunes 11 de julio.
Pero este asunto se ha alargado sin ningún tipo de explicación, más cuando revisamos que existe un caso similar al de nuestro compatriota que fue resuelto en tan solo nueve días. Hablo de la solicitud de revancha directa que pidió el venezolano Nehomar Cermeño, cuando se sintió despojado de un triunfo ante el supercampeón mundial gallo de la AMB, el panameño Anselmo Moreno, el 27 de marzo de 2010 en Venezuela.
Lo curioso de esta pelea Cermeño-Moreno fue que resultó ser mucho más pareja que la de Caballero-Barros, porque no hubo dos caídas como las que sufrió el argentino.
Hoy me pregunto: ¿Será que “Pelenchín” tenía que haber nacido en Venezuela para gozar del privilegio de Cermeño?