Ayer, lo dije; hoy, lo confirmo. La selección de Panamá estará en el Mundial de Colombia, certamen que se llevará a cabo en los meses de julio y agosto próximos.
Y está porque se hicieron las cosas bien. Siempre confié en este gran equipo, que tiene figuras de la talla de Cecilio Waterman, José Diego Álvarez, Algish Dixon, Harold Cummings y Erick Davis.
Todos estos jugadores, la mayoría, ya están viendo acción con sus equipos en primera división y, a la hora de la hora, esto pesa, y mucho.
Yo estaba seguro de que la Sub-20 clasificaría al Mundial de la categoría, y el equipo lo hizo. No me equivoqué. Ayer, en mi columna, aseguré que Panamá jugaría su cuarto Mundial, y lo hará.
Y lo hará con un equipo sólido, que ayer demostró que tiene mucha capacidad para seguir haciendo cosas grandes en el fútbol.
Un aplauso para todos los jóvenes. Aplausos para Jorge Dely y para Mario Méndez. Porque, sea lo que sea, estén donde estén, todos son parte de este proceso, uno que será largo, ya que muy de cerca está la Sub-17, un conjunto sólido que también tiene talento y filosofía de juego.
Por ahora, nuestro fútbol tiene la posibilidad de seguir cosechando cosas en un futuro.
“La Rojita” tiene mucho. Claro que hacen falta algunas cosas, pero, en estos momentos, no es necesario que se mencionen.
Los que vieron el partido anoche saben de lo que estoy hablando. Pudimos ganar 4-0 o 5-0,pero ganamos 2-0. Está bien.
Queda trabajo y todavía estamos en el Premundial de Guatemala. Podemos seguir aspirando a cosas grandes.
Estoy orgulloso de este equipo. Este equipo me puso a llorar, que no es poca cosa.
El cuarto Mundial no es un sueño, es una realidad. La vida es así: hay momentos lindos como este. Todo esto es parte de la vida. Todo hay que vivirlo, amarlo y gozarlo. Este es nuestro momento. El mundo es nuestro. El Mundial es nuestro, “La Rojita” de mis amores.