Nostalgia en el Real Madrid. José María Gutiérrez, ese artista incomprendido, dejó ayer el club de toda su vida. El polémico jugador quería llorar, pero no fue necesario, pues 24 años de madridismo danzaron entre abrazos, recuerdos y genialidades.
Guti, un rebelde sin causa, declaró ayer en su despedida que “seguiré jugando, pero mi corazón siempre será madridista”. De la afición dijo que “he podido vivir con ellos momentos muy buenos y me voy sabiendo que el madridismo me quiere”.
“Ojalá en el futuro pueda volver a esta casa” y es que “le debo media vida al club, entré con nueve años y me voy con 33. Son muy importantes los valores que esta camiseta transmite y todos sabemos lo importante que es jugar en el Madrid”, expresó desde la sala de prensa del Santiago Bernabéu.
Sus cifras
Guti fue descubierto por Vicente del Bosque, en aquel entonces líder de la cantera blanca, con nueve años. En 14 temporadas en el primer equipo ganó cinco Ligas, tres Champions, una intercontinental, entre otros títulos. Jugó 577 partidos, 77 goles, y sinfín de pases, esto último su fuerte: la entrega genial del balón.
Precisamente, ayer en su despedida, fue acompañado por el técnico que lo hizo debutar el 2 de diciembre de 1995 ante el Sevilla, Jorge Valdano. “Se va un jugador único. Siempre ha sido capaz de sorprendernos. Un verdadero madridista que ha dado los mejores momentos de su vida al club. Se va con todos los honores”, afirmó el argentino.
"Aquí se cierra una etapa gloriosa, hay que dar paso a la gente joven. Da igual cómo te llames, siempre llegan etapas difíciles como es la que estoy viviendo hoy: marcharme del Madrid", señaló Guti, quien era acompañado por familiares y amigos.
“Guti hace cosas que no hace nadie en el mundo”, dijo una vez Zidane. Ayer se marchó la eterna promesa. Las lágrimas no fueron necesarias, Guti lloraba por dentro, no era el hombre, sino aquel niño de nueve años que corría detrás del balón ilusionado con el club blanco… corre Guti… corre… no dejes de correr.