Se me había pasado hacer un comentario sobre las declaraciones del baloncestista panameño Jaime Lloreda, que emitiera en días pasados en Puerto Rico, país donde actualmente está jugando.
Con el corazón en sus manos, Lloreda dijo que el baloncesto panameño se está muriendo, porque ya no existe talento del patio para salir a competir a nivel internacional.
Atinadamente, comentó que esta falta de talento se debe a los problemas existentes en la Federación Panameña de Baloncesto (FEPABA) y el Comité Olímpico.
A este punto, yo añadiría el problema de que tenemos dos federaciones, algo que a nadie le ha importado y que complica el desarrollo de nuestro baloncesto.
Recuerdo aquellos años en que el baloncesto era considerado uno de los deportes más populares en Panamá. Había ligas por todas partes y la federación se la ingeniaba para mantener activo su torneo semiprofesional.
Hoy, me da vergüenza que el baloncesto esté abandonado a la buena de Dios, con dos federaciones que se esconden, sin importarles que cada vez sean menos los jóvenes panameños que les interese en practicarlo.