Al menos 92 muertos y 714 heridos dejó un sismo de 6,6 grados en la escala de Richter que golpeó ayer la región central de El Salvador, justo un mes después de otro que devastó a este país centroamericano.
"El total preliminar es de 92 personas muertas y los lesionados suman 714", dijo el presidente Francisco Flores en conferencia de prensa luego de una rápida visita a la región afectada, en el centro del país.
El sismo se produjo exactamente un mes después del de 7,6 grados en la escala de Richter que el 13 de enero devastó el país y causó 844 muertos, cientos de desaparecidos y 4.723 lesionados.
El presidente Francisco Flores, quien visitó ciudades golpeadas por el nuevo sismo, dijo previamente que comprobó que "la ciudadanía se encuentra con mucha angustia y después del terremoto este nuevo sismo viene a despertar todas esas angustias".
Daniel Hernández, subdirector del centro de Investigaciones Geotécnicas, dijo que la magnitud preliminar del sismo fue de 6,1 grados en la escala Richter, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos lo situó en 6,6 grados.
Servicio Nacional de Información de Sismos de Estados Unidos dijo previamente que el temblor, que ocurrió a las 08.22 hora local (1422 GMT), había sido de 5,7 grados de magnitud.
El presidente Flores, hablando más temprano con periodistas en la ciudad de San Vicente, 60 kilómetros al este de San salvador, donde unas 200 viviendas quedaron destruidas, pidió calma a la población.
"Yo le pido a la población tranquilidad y si bien es cierto que es un nuevo golpe para el país, no es un golpe como el del 13 de enero", dijo el mandatario.
Flores dijo que en las labores de rescate por el nuevo sismo en unas cinco ciudades y pueblos, en las que participan más de 600 soldados, se unieron tres helicópteros estadounidenses, dos nicaragüenses y otros de Guatemala.
Cojutepeque, 33 kilómetros al este de la capital, fue una de las poblaciones con más muertos y heridos, así como decenas de casas derrumbadas tras el sismo del martes.
En la localidad de Candelaria, periferia de Cojutepeque, el sismo del martes destruyó la iglesia local y su escuela parroquial, y se informó de la muerte de 5 niños y una profesora. Otros 15 menores de edad quedaron soterrados.
Un niño de unos 8 años relató a periodistas ahogado en llanto cómo el terremoto destruyó su escuela y desapareció a muchos de sus compañeros de estudio.
Los hospitales de San Salvador no paraban de recibir víctimas del temblor, algunos atendidos en pasillos, patios y aparcamiento de vehículos.
En el hospital Militar, al noroeste de San Salvador, las autoridades instalaron unas 100 camas en la zona de estacionamiento de vehículos para atender a decenas de víctimas.
El subdirector del nosocomio, Rafael Martínez, dijo que desde la hora del sismo atendieron por lo menos 80 emergencias "todas por vía aérea" y muchos de ellos niños.
Los lugares afectados carecen de los servicios públicos, como agua potable, energía eléctrica y telefonía. Muchos de los accesos terrestres a los poblados afectados están interrumpidos y sólo se puede llegar por medios aéreos.
Para evitar el pillaje y colaborar en el rescate de vidas, la Policía Nacional Civil (PNC) puso en emergencia a los efectivos de los tres departamentos golpeados por el sismo y el de Cabañas, situado al norte de la zona de desastres.
Las estaciones de televisión locales inundaron los hogares con escenas dramáticas de muerte y destrucción en muchos poblados de los tres departamentos centrales del país, que luchaba por sobreponerse al terremoto del 13 de enero.
El sismo de enero provocó, además de los numerosos muertos, desaparecidos y heridos, la destrucción o daños en unas 278.546 viviendas. Unas 1,32 millones de personas resultaron damnificados, según el Comité de Emergencia Nacional.
El director de la policía, Mauricio Sandoval, firmó que la situación es "sumamente crítica" y "los policías trabajarán 24 horas seguidas" para colaborar en las tareas de rescate, en las que participa la población, efectivos militares, miembros de cuerpos de socorro y personal de hospitales, entre otros.
El sismo de enero provocó, además de los numerosos muertos, desaparecidos y heridos, la destrucción o daños en unas 278.546 viviendas. Unas 1,32 millones de personas resultaron damnificados, según el Comité de Emergencia Nacional.