La antorcha olímpica terminó ayer su recorrido por Grecia, tras una ceremonia en el estadio Panathinaicó en la que le fue entregada a Brasil, país anfitrión de los Juegos de Río 2016, cuando queda menos 100 días para la ceremonia de apertura.
El acto, que escenificó el hermanamiento entre el pueblo griego y el brasileño, este último representado por un pequeño y colorido grupo en las gradas del estadio, comenzó con los dos himnos nacionales sonando ante las personalidades presentes, entre las que estuvo el presidente heleno, Prokopis Pavlópulos.
El cantante superventas heleno Sakis Rouvás fue el maestro de ceremonias de un acto en el que tuvieron lugar varios números musicales, incluidos grupos de danza brasileña y griega que pusieron en escena bailes folclóricos de ambos países.
El estadio Panathinaicó en Atenas fue la sede, en 1896, de los primeros Juegos Olímpicos modernos, de los que se cumplen ahora 120 años.