Mientras los directivos de LPF Group y los miembros de la Policía Nacional se ponen de acuerdo, el fútbol panameño y los aficionados son los que sufren las consecuencias.
Como adelantó el jueves, ambos estamentos se encuentran en medio de una guerra fría, la que llevó a la suspensión del partido del sábado entre Plaza Amador y el Atlético Nacional, cuando el árbitro encargado del cotejo, Jafeth Perea, decidió que el encuentro, válido por la undécima fecha del Torneo Apertura 2015, no se debía jugar sin la presencia de los uniformados de verde.
Este medio trató por todos los canales posibles de contactar ayer a algún directivo de LPF Group para conocer más detalles del tema y de las conversaciones que se están llevando a cabo, y que ya cobró su primera víctima -la cancelación del Plaza-Atlético Nacional-, pero no fue posible.
Se llamó en múltiples ocasiones a Gian Castillero, presidente de LPF Group, pero este no atendió su teléfono celular.
También se trató de localizar al señor Alexander Águilar, gerente del mismo organismo, pero su dispositivo estaba apagado.
La LPF apenas envió un escueto comunicado en el que repasa por encima el hecho y lamenta lo sucedido. "Lamentamos que esta situación haya afectado a los fanáticos y esperamos encontrar una pronta solución para este inconveniente".
Además, explicó que dicho encuentro será reprogramado en una fecha aún por determinar.
Mientras todo se resuelva, la LPF contará con agentes de seguridad privada en los estadios.
Ambos estamentos tienen programada una reunión en esta semana para tratar de hallar una solución al inconveniente.