El padre de Marco Simoncelli, el piloto de MotoGP muerto durante la carrera del Gran Premio de Malasia, dijo ayer que su hijo "ya estaba muerto" cuando llegó la ayuda sanitaria.
Paolo Simoncelli, en declaraciones a la prensa italiana en la localidad de Coriano, donde vive, aseguró que él estaba "a diez metros" del lugar del accidente "y nada hubiese cambiado".
Con estas palabras, Paolo Simoncelli quiso exonerar de toda responsabilidad en la muerte de su hijo a los sanitarios que le atendieron en la pista de Sepang.