La estrella azulgrana logró una contundente victoria, al obtener 956 votos, por 306 de Lampard y 190 de Samuel Etoo, y se convierte así en el segundo jugador que reedita el premio de la FIFA, tras su compatriota del Real Madrid Ronaldo Nazario de Lima, ganador en 196 y 1997.
En total, 159 seleccionadores y capitanes eligieron a Ronaldinho como mejor jugador del año. 46 de ellos le colocaron en la segunda opción y 23 le otorgaron un punto, como tercera opción.
Lampard, por su parte, fue reconocido como el mejor del año por 25 seleccionadores, mientras que Etoo fue votado por quince como primera opción.
Ronaldinho volvió a brillar con luz propia en la Opera de Zúrich, escenario de la gala anual de la FIFA, que en su decimoquinta edición presentó un espectáculo que mezcló la danza con el deporte rey.
El brasileño, ataviado para la ocasión con un traje negro, logró una diferencia aplastante con respecto a sus compañeros y confirmó que va camino de marcar una época en el fútbol mundial.
Etoo, se conformó con la medalla de bronce, un premio menor en comparación con el de su compañero Ronaldinho, pero igualmente meritorio que le encumbra como mejor delantero, habida cuenta de la condición de centrocampistas del brasileño y Lampard.
En 2005, el camerunés ha confirmado su explosión como futbolista, especialmente como goleador. Buena prueba de su progresión es la comparativa con el año pasado, cuando fue el decimocuarto más votado en el premio FIFA, con 42 votos.
"Mi padre siempre me decía que lo importante es participar, creo que ya he ganado, y lo que vendrá, será bienvenido", comentó.
La ceremonia, presentada por el ex jugador del Arsenal Ian Wright y por la ex miss de Suiza Lolita Morena, sirvió también para premiar a la ciudad peruana de Iquitos en la distinción del juego limpio y al ex colegiado sueco Anders Frisk en el galardón presidencial de la FIFA.
La alemana Birgit Prinz, por su parte, obtuvo el premio a la mejor jugadora del año, aunque la votación femenina fue más ajustada.