Los dominicanos acudieron ayer al simulacro de elecciones al que han sido convocados más de 4,000,000 votantes por parte de la Junta Central Electoral (JCE) con la esperanza de detectar posibles errores en el padrón fotográfico, que debe incluir las fotos de todos electores.
Los jueces de la JCE han pagado espacios publicitarios en la radio, la televisión y los periódicos para rogar a los ciudadanos que concurran a los lugares donde estarán instalados los colegios electorales, temerosos de que la apatía estimule a muchos a quedarse en sus hogares.
Todos los partidos políticos decidieron atender una petición de la JCE para que suspendieran sus manifestaciones durante los dos días que durará el simulacro de elecciones, que cuenta con el respaldo del estadounidense Centro Carter, que ha sido observador de las últimas elecciones en República Dominicana.
La jornada de ayer se inició a las 07:00 hora local (11:00 GMT), con una baja presencia de ciudadanos en las filas que se formaron frente a los lugares donde estaban los empleados de la JCE y delegados de los partidos reconocidos.
En cada lugar los ciudadanos son esperados con el padrón electoral en los que cada persona debe verificar que sus datos personales y que la fotografía a todo color corresponda al elector.
Las emisoras de televisión privada, que transmiten boletines informativos en directo, han mostrado a ciudadanos molestos porque sus datos están incompletos, pero otros se han marchado sonrientes al confirmar que no tendrían dificultades para votar en las presidenciales del 16 de mayo.
Los jueces electorales han prometido corregir todos los problemas que sean detectados en el simulacro de elecciones de dos días, que está precedido de abundantes denuncias de una supuesta "falta de gerencia" de los titulares de la JCE.
Tradicionalmente, las elecciones al Congreso, municipales y presidenciales dominicanas han estado afectadas por denuncias de irregularidades.
Las elecciones generales de 1994, en las que Joaquín Balaguer fue reelegido para gobernar durante los siguientes cuatro años, fueron definidas como "fraudulentas" por la oposición y la comunidad internacional, que presionaron al gobernante para que aceptara la reducción a dos años el período de aquel mandato.
Balaguer aceptó esos reclamos, de los que se derivaron una nueva legislación electoral y la creación del Consejo Nacional de la Magistratura, que eligió a los jueces de la Suprema Corte de Justicia.
La nueva legislación electoral dispuso que fuera elaborado un nuevo documento de identidad y votación que despejara futuros temores de fraude.