El argentino Boca Juniors obtuvo ayer una pálida y deslucida victoria ante un rácano Deportivo Cuenca ecuatoriano (1-0) en el debut de ambos equipos en Grupo 2 de la Copa Libertadores.
Rodrigo Palacio (m.12) marcó el tanto del triunfo del conjunto boquense, que careció de sorpresa y profundidad para aumentar la ventaja ante un rival desinteresado en jugar más allá de su área y que dependió únicamente de un fallo de los locales para intentar algo en ataque.
Boca tuvo un bajo rendimiento, como en los últimos tiempos en el torneo Clausura argentino, pese a su aparente dominio, que se diluyó cerca de la meta ecuatoriana.
Fue suficiente para Boca Juniors apoderarse del balón, trasladarlo de un lugar a otro y ensayar alguna que otra jugada ofensiva para asegurarse el control absoluto del partido frente a un rival limitado.
El Deportivo Cuenca se conformaba con mantener en orden sus posiciones de bloqueo delante de su área y exageró en esa estrategia porque demostró poco o casi ningún interés por la pelota.
En ese contexto, los “boquenses” podían aspirar a sacar ventajas sin demorarse demasiado. Esa fue la tónica del partido que culminó con un triunfo de Boca Juniors ante un rival en los papeles muy inferior.