Las autoridades colombianas se encontraban ayer sin pistas sobre los secuestradores de la senadora por el opositor Partido Liberal, Piedad Córdoba, perpetrado hacia el medio día por varios hombres armados en la ciudad de Medellín, 450 km al noroeste de Bogotá.
Así lo admitieron voceros de los distintos organismos de seguridad del Estado, que consideraban que el plagio pudo ser cometido tanto por las guerrillas izquierdistas como por grupos paramilitares de extrema derecha, sin atreverse a comprometerse con ninguna hipótesis en particular.
Los secuestradores -al menos quince según testigos-, al llevarse a la senadora manifestaron a sus escoltas que la necesitaban "para enviar un mensaje de paz". Ese es el único indicio que tienen los organismos de seguridad, por lo que creen que muy seguramente se trata de un secuestro de tipo político.
Ateniéndose a lo manifestado por los plagiarios, congresistas de los diferentes sectores, tras coincidir en reconocer que Córdoba es uno de los parlamentarios más destacados de la bancada liberal, confiaron en que los secuestradores pronto la liberen sana y salva.
La policía de Medellín, capital del Departamento de Antioquia, y los demás organismos de seguridad de esa ciudad, desplegaron un operativo tanto dentro de la ciudad -la segunda del país- como en sus alrededores, informó el secretario de gobierno departamental, Néstor Incapié.
Córdoba, una jurista de 43 años reelecta al Congreso en los comicios legislativos de marzo de 1998, fue secuestrada cuando acudió a una clínica del exclusivo sector de El Poblado, al sur de Medellín.
Aunque en un principio se dijo que la senadora se encontraba en la clínica visitando a un paciente, familiares aclararon que había ido a cumplir una cita médica.
Los secuestradores llegaron hasta el interior de la clínica, y una vez ubicaron a la senadora sacaron las armas y tras reducir a los tres escoltas que la acompañaban, se la llevaron sin que se hubiera registrado ninguna acción violenta, según dijeron testigos a la policía.
La parlamentaria, miembro de la comisión de paz del Senado (cámara alta), se ha caracterizado por su firme posición en favor de una salida negociada al conflicto armado en Colombia, y dentro de tal propósito durante los últimos meses se ha entrevistado con líderes de los grupos guerrillero.
Pero también ha mostrado en sus intervenciones en el Congreso una firme posición en contra de los grupos paramilitares de extrema derecha.