El escolta Allen Iverson con gritos de fonto de "MVP", "MVP", volvió a ser la estrella y el héroe que permitió a los Sixers de Philadelphia vencer por 108-91 a los Bucks de Milwaukee en el decisivo séptimo partido de las Finales de la Federación Este que ganaron por 4-3.
Los Sixers jugaran las Finales de la NBA por primera vez desde 1983 cuando las ganaron con los legendarios Julius Erving y Moses Malone y lo harán frente a Los Angeles Lakers, que barrieron 4-0 a los Spurs de San Antonio en el Oeste.
El primero partido al mejor de siete se disputará en el Staples Center de Los Angeles el próximo miércoles.
Iverson volvió a superar por quinta vez en la fase final la marca de lo puntos al conseguir 44, mientras que el pívot Dikembe Mutombo aportó 23 tantos y Tyrone Hill contribuyó con 11.
El escolta estrella de los Sixers, que tuvo 17 de 33 tiros de campo, incluidos 4 de 6 triples, y seis de siete desde la línea de personal, también consiguió siete asistencias y siete rebotes para ser el jugador decisivo en la segunda parte cuando su equipo se distanció en el marcador para no perder nunca más la ventaja.
"Sabía que el equipo iba a luchar al máximo y a realizar el mejor partido de la serie para conseguir el objetivo de estar en las Finales", declaró Larry Brown, entrenador de los Sixers.
Brown subrayó que se sentía orgulloso del carácter y el espíritu de lucha que durante toda la serie puso su equipo y destacó la calidad de los Bucks.
"Al margen de todo lo que ha podido decir de nosotros, creo que los Bucks se merecieron también estar en las Finales, pero sólo uno tenía que llegar", señaló Brown."Todos los jugadores han superado pruebas muy difíciles y le han dado a la ciudad de Filadelfia lo que se merecía".
Brown dijo que las Finales contra los Lakers será otro nuevo reto porque los campeones del Oeste están jugando un baloncesto excepcional como lo demuestra que se mantengan invictos en 11 partidos que han disputado.
Las palabras diplomáticas de Brown no fueron bien acogidas por los Bucks, que desde el entrenador George Karl hasta el siempre educado Ray Allen dijeron que los Sixers habían sido los grandes favorecidos con las decisiones de los árbitros.
"Espero que ahora todos dentro de la NBA, incluido el comisionado David Stern, que tanto emoción siente cada vez que ganan los Sixers, se sientan tranquilos y contentos que han conseguido lo que querían", declaró Karl.
El entrenador de los Bucks reiteró que los árbitros habían sido un gran factor a favor de los Sixers y la conspiración contra su equipo había sido toda una realidad.
"Los periodistas que tienen buenas relaciones con la oficina de la NBA puede seguir escribiendo lo que quieran, pero los Bucks no era el equipo que mejor encajase el duelo con los Lakers", destacó Karl.
Los Bucks tuvieron de nuevo en los "Big Three", Allen, Glenn Robinson y Sam Cassell a sus mejores hombres, pero no pudieron superar una vez más las faltas decisivas que les pitaron los árbitros.
Allen, que se lesionó en el tercer periodo, fue el máximo encestador con 26 puntos, Robinson aportó 24 y Cassell logró 20 para los Bucks, que no han jugado unas Finales de la NBA desde 1974 cuando las ganaron con Kareen Abdul-Jabbar.
Los jugadores de los Bucks no quisieron hacer declaraciones y se limitaron a decir que los Sixers y los Lakers era la Final que todos querían dentro de la NBA y era bueno para el mundo de Hollywood.