En el suplemento dominical del Panamá América del día 14 de marzo, ocupa el ombligo de la publicación un reporte sobre el Guayacán que por la cantidad de inexactitudes técnicas me veo en la obligación de aclarar.
Si el señor Arnoldo Zeballos se hubiera tomado la molestia de investigar y observar un poquito se hubiese ahorrado una metedura de pata y hacer el “Tutifruti Botánico” que ofreció con ese reporte. Veamos: Todas las imágenes que presenta el reporte son del árbol conocido como ”Roble” o “Roble de Sabana” cuyo nombre científico es Tabebuia roseao T.pentaphilla. Las flores son de color que va desde casi blanco hasta rosado intenso, las hojas son digitadamente compuestas y la madera es relativamente suave y de color crema muy utilizada en ebanistería.
El otro árbol, conocido como guayacán, se trata de Tabebuia gujacany Tabebuia chrisantha,ambos con flores que van desde casi blanco hasta amarillo muy intenso y que podemos apreciar todos los años en la entrada del Camino Real de Betania por la Transístmica. La madera es de color café oscuro y muy dura, utilizada para estructuras, sus hojas son digitadas con 6 foliolos más angostos que los del roble y jamás tendrá hojas “paripinadas” como asegura el señor Zeballos.
Seguidamente el autor del reporte copia una detallada descripción de un árbol cuyo género nada tiene que ver con los mencionados anteriormente, ya que se refiere a Guaiacum officinaliso Guaiacum sanctumque pertenece a otra familia totalmente distinta al Genero Tabebuia; su descripción es la anotada en el artículo y de su aceite se extrae el Guayacol que es utilizado como expectorante. Este árbol también se conoce con el nombre de Guayacán real, igual que a otro árbol del Genero Triplaris, pero que es otra familia. Finalmente el señor Zeballos menciona otra especie conocida como Palo Santo y que es venerada en Veraguas y me permito informarle que este árbol no tiene nada que ver con todos los mencionados anteriormente ya que se trata de otra familia, otro género y otra especie.
No dudo que la intención del autor del reporte fuera buena; pero tras que la educación del país esta por el piso, ese artículo lo agarra un educador y lo que va a trasmitir es un verdadero caos. En un proceso de comunicación cuando se envía un mensaje, el mismo debe de cumplir tres objetivos: motivar, informar y educar; y con un poco de investigación se hubiera logrado lo anterior.
Una fuente sencilla de información podía ser el álbum de figuritas que sacó La Nestlé hace varios años y que se tituló “LOS ÁRBOLES DE PANAMÁ” que muchos estudiantes conservaron por su contenido didáctico.
Agradezco la oportunidad y espero que esta aclaración llegue a todos los que leyeron el anterior reporte para que el mensaje cumpla con los tres objetivos antes mencionados.