El Barça parecía seguir en picada, pese a jugar en el "Camp Nou" y a recuperar figuras como el argentino Lionel Messi y el brasileño Ronaldinho, aunque Frank Rikjaard saca al primero y pone al segundo en su lugar.
El equipo mayor de Catalunya tiene cinco o seis solistas de elevadísima calidad, pero parecen no estar en sus días mejores. Por eso es que el neto dominio blugrana no se traduce en goles.
El golazo de Xavi.
Faltaban sólo tres minutos para que finalizara el encuentro con el Osasuna, con el marcador de un cero a cero enorme y deslucido, del que nadie ni nada, a no ser un milagro, podría sacarlos. Créase o no, el milagro, y de los grandes, se hizo.
Un juego de rechazos, tuya y mía, mía y tuya, pasó por el botín mágico, ¿o envenenado?, de Xavi, suplente ayer del portugués Deco, y se transformó en un auténtico golazo, de pierna derecha, para que a los catalanes, les apareciera por fin una sonrisa colectiva de sol pleno, aunque hasta la tarde fuera fría y de diluvio.
En cámara lenta.
La jugada en cámara lenta fue esta: un remate potente, pero con poca dirección de Andrés Iniesta, lo devolvió el volante César Azpilicueta, sacándolo del área, pero sin alejarlo de la franja de peligro.
Fue entonces que Xavi la enganchó como venía, y largó el obús letal de su derechazo, para lograr el súper tanto, que no fue de este partido.
El guardametas Ricardo, que había mantenido su pórtico invicto durante 87?, nada pudo hacer ante el disparo catalán.
Sólo seis minutos.
Sufrió el "Camp Nou", con temporal y con frío, una ausencia de fanáticos para los que en Panamá no habría cabida, pero en el coliseo blugrana, fue pobre: sólo 56.221 aficionados sobre un aforo de 98.772 asientos.
El gol fue de Xavi Hernández, a los 87?. Seis minutos antes, abandonaba la banca de los reemplazantes, para jugar los nueve minutos finales.
Y el milagroso "Xavigol" es el que mantiene erguido y con la moral en alto, al Barça, pese que, ante el Osasuna, debió ganar antes, con dos o tres goles de diferencia, y no con tantos apuros.
Partido olvidable.
Los primeros 10 minutos fueron del Barcelona. El ingenioso Messi siempre, acompañado de Inesta, creó peligro para el arco de Ricardo, lo mejor del onceno navarro.
El reemplazo del argentino Leonel Messi, por el brasileño Ronaldinho, a los 67?, no entra en lo lógico. En lugar de dar más profundidad al ataque, se hizo el juego más defensivo.