El Dr. Daniel Yergin en su libro “The Prize”, lo cual traducido al español sería “El Premio”, realiza un extenso análisis en la trayectoria del petróleo y su impacto en nuestras vidas. Es un fabuloso libro, el que le valió el premio Pulitzer. Menciono la obra, pues es allí de donde obtengo el título de mi artículo y bajo el cual procedo a elaborarlo.
Una “Sociedad de Hidrocarburos” define precisamente nuestra alta dependencia al petróleo. La gran mayoría de la población mundial relaciona el petróleo únicamente a los combustibles; gasolina y diesel. Sin embargo, dependemos de mucho más que sólo estos dos productos. De hecho, existen otros combustibles, entre ellos el bunker y el kerosene.
Se ha invertido muchísimo en investigación y desarrollo luego de que se descubre el petróleo y que sus derivados son usados como fuente de energía.
Su desarrollo para diferentes usos ha sido sumamente importante en algunos momentos cruciales de la humanidad. El petróleo ha generado conflictos bélicos, y la supremacía de uno u otro ejército se basa en la capacidad de movilización.
Los combustibles han tenido un impacto estratégico en las guerras. La Batalla de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial fue ganada en gran parte por la disponibilidad de combustible de mayor octanaje, 100 octanos, que disponían los aviones cazas ingleses (Spitfire con motores Rolls Royce Merlin), sobre los aviones alemanes Messerschmitt Bf 109 (motor Daimler-Benz) que usaban gasolina de 87 octanos. Personalmente elogio el gran coraje de los pilotos ingleses, lo cual representó el factor más importante de todo.
En el escenario terrestre; los tanques alemanes tenían ventaja sobre los tanques norteamericanos al ser estos propulsados por motores diesel en lugar de gasolina. No sólo la mayor fuerza y torque que producía el motor diesel sino además el aspecto de menor volatilidad.
Sir Winston Churchill reconocía que sería la migración de carbón hacia combustibles líquidos lo que daría la ventaja competitiva a la flota armada inglesa.
El petróleo y sus derivados están presentes en casi todo lo que nos ocupa hoy día. En la manera de cómo nos transportamos; aire, tierra o mar.
Las grandes obras civiles dependen de equipo pesado que es propulsado por hidrocarburos. La manufactura de cemento, acero, entre otros materiales, también depende del petróleo.
Los fertilizantes para la industria agrícola y del cual dependemos para la alimentación mundial provienen del petróleo. Obviamente el transporte de los comestibles también depende del petróleo.
La generación térmica para la producción de electricidad es un alto consumidor de combustibles fósiles.
El gas de cocinar, ya sea licuado de petróleo o gas natural, nos da otro ejemplo de cómo el combustible influye en nuestra vida cotidiana.
Petroquímicos y plásticos esenciales para nuestra civilización dependen del petróleo.
¿Qué pasaría si un día se secan todos los depósitos de petróleo?
La respuesta es sencilla: CAOS. No estamos preparados para este suceso y aún no existe substituto absoluto para el petróleo.
Algunos pueden intentar debatir que la energía nuclear es la solución, pero sólo unos pocos países del primer mundo hacen experimentos; Francia entre ellos, para reemplazar sus fuentes de electricidad por la nuclear.
La industria automotriz se mueve hacia los autos híbridos, los cuales ya están en la tercera generación, pero aún así siguen utilizando combustibles aunque en menor cantidad. Dependemos de los avances en la industria automotriz.
Brasil es el punto de referencia para la propulsión de autos a base de alcohol de caña de azúcar. Han sido exitosos dado una política de estado la cual coordinó la industria automotriz brasileña y la petrolera. Brasil exporta su petróleo, lo que le rinde más beneficios que consumirlo. Recientemente han hecho descubrimientos de yacimientos petrolíferos importantes y mantendrán su postura de exportación. Debo añadir que las grandes extensiones de tierra le permiten cultivar la caña de azúcar sin preocupaciones. Pero los brasileños no se quedan sólo con el alcohol como combustible, también empiezan a usar el gas natural.
El transporte masivo, en países como España, ya es movido por gas natural; fuente alterna limpia y menos contaminante. Anteriormente, el gas natural era un desperdicio en los pozos de exploración de petróleo.
La esencia de estas líneas es demostrar que el mundo ha evolucionado, pero que existe y seguirá existiendo una gran dependencia al petróleo. Otra muestra de la relevancia de dicha materia es que en las universidades de Estados Unidos existe la carrera de Ingeniería de Petróleo (Petroleum Engineering). No es sólo una materia dentro de las carreras de Química o Ingeniería Química.
Todavía hay suficiente petróleo disponible en el mundo para los próximos cien años. No obstante, si el consumo sigue aumentando, el precio también lo hará. Al disminuir las existencias el precio aumentará.
El crudo más fino o el “sweet crude” (Brent) es menos abundante hoy día. El crudo con más azufre, “sour crude”, es más costoso de refinar y es más abundante hoy día. También existen menos refinerías a nivel mundial con la capacidad de refinar este tipo de petróleo. Todos estos factores y también el hecho de que Panamá es un país netamente importador de petróleo nos ubica en una posición desventajosa.
Siendo el mundo una “Sociedad de Hidrocarburos”, debemos aprender a hacer uso efectivo de los combustibles y todo lo que provenga de ellos. El consumo excesivo de electricidad, el uso irracional de los autos, el uso de bolsas plásticas sin discrecionalidad son puntos que debemos atender.
En Panamá, a pesar del alto precio del combustible en años recientes, el consumo ha ido en aumento. En términos económicos esto representa una demanda inelástica. Muy preocupante pues a pesar de que aumenta el precio el consumo no retrocede. Al final lo que este efecto lograría es seguir aumentando el costo del combustible y de la canasta básica.
Es importante entender que la recesión en Estados Unidos permite hoy mantener precios deprimidos, pero tan pronto se recuperen igualmente lo harán los combustibles.
Los hábitos de consumo deben cambiar. Se debe promover el uso de autos más eficientes y con menor cilindrada. El presidente Obama ha dado el primer paso en esa dirección, solicitando a los fabricantes mayor rendimiento a los vehículos por cada galón de combustible consumido.
Obviamente que menos autos en la calle, producto de un eficiente sistema de transporte masivos, ayudaría muchísimo.
Al final no es un trabajo único del Gobierno de turno, sino también de que cada ciudadano tome conciencia de que no es tener acceso a combustible y electricidad baratos y hacer uso abundante del mismo.
¿Qué viene ahora? Sin duda a finales de año estaremos rondando los $80 por barril de petróleo. Esto se reflejará en un alza en el costo de los combustibles y las secuelas a otros productos.
Tan pronto se recupere la economía norteamericana se puede sobrepasar el precio de $100 por barril.
Los subsidios y regulación son herramientas útiles y deben ser temporales. Sólo la innovación, mayor competencia y la reducción en el consumo evitarán llegar a la próxima fase que sería el racionamiento.
* Director de Hidrocarburos de Panamá