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Sofía Gubaidulina, de oficio compositora

Cantus interruptus La mujer rusa de 75 años, metió una discoteca en el Kimmel de Filadelfia, sólo por ser honesta con sus ideas estéticas.


Emiliano Pardo-Tristán (Compositor y guitarrista) / Compositor y guitarrista

Sofía Asgatovna Gubaidulina (1931-) es rusa y además compositora. Profesión asociada injustificadamente con los hombres. El crítico musical Alex Ross, autor de "The Rest is Noise" —un libro que recomiendo a quien desee saber qué fue lo que pasó con la música en el siglo XX— dice que Aaron Copland sugería que las mujeres estaban bloqueadas desde su nacimiento para crear estructuras musicales de gran escala. Increíble el juicio del compositor norteamericano, aunque si fuera un juicio más específico, si se refiriera a Panamá, podría engañar a algunos por falta de ejemplos. Hasta donde sé, Marina Saiz Salazar —alumna de Roque Cordero—, es la única mujer compositora que tuvo algo de relevancia, aunque su música ya no se toca, ni siquiera en Panamá, y seguramente desaparecerá.

Cuando decidí incluir el acordeón en mi “Concierto Mejorana” para guitarra y orquesta, empecé a escuchar a compositores contemporáneos que habían escrito para el instrumento. Fue así como llegué a la música de Sofía Gubaidulina, una de las compositoras más conocidas y una de las más activas junto a la finlandesa Kaija Saariaho. Gubaidulina escribe para el bayan (acordeón ruso), y las técnicas en “De profundis” y “Et exspecto” me interesaron.

En 2006 se presentó la oportunidad de asistir al estreno de “Fiesta durante la plaga”, un encargo de las orquestas de Filadelfia y Pittsburg. Gubaidulina estaría presente, y yo quería escucharla y verla. El recuerdo que tengo de la obra es el de su intensidad y energía. Como a los 15 minutos del inicio, las bocinas del teatro bajaron del techo y bombardearon música techno. El estruendo dejaba una orquesta sinfónica agonizante y dibujaba muecas en las caras más conservadoras. No había duda, la plaga se había colado en la fiesta.

Al terminar la "contienda" sonora, Gubaidulina subió al escenario a recibir aplausos encontrados de un público diverso, en su mayoría con gustos más discretos. La compositora, una mujer alta, erguida a pesar de sus 75 años de entonces, había metido una discoteca en el Kimmel Center de Filadelfia, sólo por ser honesta con sus ideas estéticas. Mientras la aplaudía pensaba que Gubaidulina, por su edad, podría ser mi madre, pero tener una mamá más vanguardista que uno debe ser una realidad desventurada. ¿Quién es viejo y quién es joven cuando la edad no es cosa de números? Nos guste o no la música de Sofía Gubaidulina, su energía y coraje son de una juventud y frescura desbordantes. Merece la pena la experiencia.

Sin proponérselo, con sus óperas y conciertos —formas extensas—, Gubaidulina y Saariaho siguen dando al traste con el comentario misógino de Copland. ¡Qué desatino!

Repertorio

 

Sofía Gubaidulina, "Feast during a Plague", "De profundis" y "Fachwerk".


fecha edicion
old id
887411
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América