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Soledad

El yo demanda una acción incumplida por el tú: darle alma a la soledad, con lo que la voz lírica pareciera sugerirnos...


La soledad, real o aparente, es un tema que ha generado, quizá, las páginas más dolorosas de la historia de la humanidad, por la condición social de nuestra especie, que exige y requiere la presencia efectiva de otros para subsistir. Cuando nos sentimos solos, un vacío ocupa el lugar de la presencia que anhelamos. Ese vacío convierte la existencia en una larga pena como las largas sombras proyectadas en un camino oscuro. Rogelio Sinán, al respecto del tema, escribió un breve pero profundo poema, que me permito transcribir por su brevedad:

Traje a ti/mi soledad/para que/le dieras alma./Pero la dejaste sola/en el camino,/¡qué sola/dejaste mi soledad!.../.

(¡Pensar que la traje a ti/para que le dieras alma!).

En primera instancia, observamos a un yo dirigirse a un tú (y pone en evidencia el ciclo de la ausencia: una primera persona carente de una segunda, el par básico de la compañía) en actitud de reclamo. El yo demanda una acción incumplida por el tú: darle alma a la soledad, con lo que la voz lírica pareciera sugerirnos: 1. Que hay varios tipos de soledad. 2. Que hay algo peor que la soledad: aquella que no tiene alma, porque la soledad con alma es una condición más humana. 3. Que la presencia cierta de un tú no significa compañía.

Las reiteraciones (4 veces repite el término) son un reflejo del dolor existencial, muy popular al inicio del siglo XX. Este recurso es resaltado por la ocupación que tiene la palabra reiterada en el poema, en todos los casos el vocablo o el sintagma quedan “solos” en el reglón o los coloca al final de los versos, en este caso en las líneas 2, 4, 6 y 7.

La secuencia apunta a los pares como colofón siniestro, sin embargo, la sucesión es rota por una idea que, gracias al uso del paréntesis, señala, según mi lectura, un pensamiento que irrumpe esa soledad, y me confirma que nunca estamos solos. Vivimos acompañados de nosotros mismos, de la cultura, de todo lo que nos rodea; estos son entes comunicantes que a los seres que piensan no les permiten sucumbir a la tristeza de sentirse solos. Como diría Alfonso Fernández Tresguerres: “Uno puede estar (o mejor, sentirse) solo entre una multitud (y acaso ahí más que en cualquier otra parte) y, en cambio, no estar (ni sentirse) solo estando a solas”.

El poema “Soledad” responde a una estructura compleja, llena de significados por descubrir.


fecha edicion
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970094
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América