Decía David Beckham que nunca en su vida ha jugado por dinero. Para una estrella mediática esto tiene sentido, porque se gana más como imagen de las grandes marcas.
Es más el dinero que ganó Beckham con una prestobarba en la mano, que haciendo goles (es un ejemplo algo exagerado, pero cierto).
No hay duda de que la selección es un referente y, por supuesto, el club donde se juegue.
En ese sentido, tras la novela Ronaldo, al luso le conviene más el Madrid, porque su nombre será más conocido, porque Manchester no tiene nueve orejonas, porque la leyenda roja es tímida al lado de la bestia blanca.
No hay duda de que Real Madrid es una marca reconocida, sólo como ejemplo: cuántas camisetas en un país como Panamá habrá de Manchester y cuántas de Madrid.
Sin duda, hay más blancas. Si a esto añadimos el factor sueños de infancia, la respuesta es lógica: Ronaldo quiere ser del Real Madrid. Si no fuera así, ya lo hubiese dicho alto y claro.