La sueca Annika Sorenstan está decidida a imponer una tiranía en el circuito femenino similar a la de Tiger Woods en el masculino y se presenta en la última jornada del Abierto de Estados Unidos como líder en solitario, mientras que la española Raquel Carriedo, a 10 impactos, se ha quedado sin opciones.
La insultante regularidad de Sorenstan a lo largo de las tres jornadas ha dejado sin capacidad de respuesta al resto de sus rivales, de las cuales se ha descolgado la estadounidense Laura Díaz tras sus 77 golpes de hoy. La sueca, de 31 años y actual número uno mundial, demostró su excelente momento de forma que le ha llevado a ganar 7 de los 12 torneos que ha disputado a lo largo de la temporada, y realizó un recorrido casi sin fallos en el que tan sólo erró en tres ocasiones a la hora de situar la bola en el "green".
Sus 69 golpes, incluidos tres "birdies" y tan sólo dos fallos, le sitúan con 208 impactos en el cómputo total de los tres días, y aventaja en dos a sus inmediatas perseguidoras, las estadounidenses Jill McGill y Juli Inkster, y en uno más a la australiana Shani Waugh.
La jornada de mañana, domingo, en el campo de Praire Dunes, en Hutchinson (Kansas), podría significar un nuevo éxito para Sorenstan que lograría el segundo Grand Slam de la temporada tras haberse impuesto en el Campeonato Nabisco el pasado 1 de abril. De sus principales rivales destaca la presencia de McGill, de 32 años, que aún no conoce la victoria en el circuito profesional americano (como aficionada ya ganó el Abierto de Estados Unidos), y que es más conocida por su altura, su pelo rubio y sus ofertas para posar desnuda en una conocida revista.