"Sólo soy una víctima del colectivo; el socio de todos. La gente me tiene como el director de orquesta. Cuando el equipo no funciona, se va por el director. Si funciona, al director le dan el MVP". Así de fácil ve el fútbol, también desde fuera, Xavi Hernández.
"En la gala del FIFA World Player estaba como un flan; sin embargo, en un partido en el Camp Nou, con un balón en los pies, no sé lo que es la presión".
Con 29 años recién cumplidos, el cerebro azulgrana está en el momento cumbre de su carrera. Y eso que, según él mismo, carece del impacto mediático del que disfrutan otros futbolistas. "Es cierto que no vendo y que, a lo mejor, no he calado como otros, pero tampoco es lo que quiero. Nunca me he sentido cómodo con todo eso. Huyo de ello. En la gala del FIFA World Player estaba como un flan. En cambio, me metes en el Camp Nou en un partido con presión, y yo no sé lo que es la presión, porque tengo un balón en los pies", confiesa.
Xavi se define como "un tío normal" que sólo piensa en "hacer muy bien" su trabajo. "Y que la gente que está a mi alrededor, que vive conmigo el día a día, lo valore. Ahora, me ha venido el reconocimiento mediático, pero eso no cambia nada", dice.
El azulgrana destaca la importancia de la Eurocopa para su austoestima tras una mala temporada con el Barça, en la que se llegó incluso a especular con su salida del Camp Nou. "Veníamos de una mala temporada, se hablaba de un posible traspaso al Manchester United, también de un trueque con Cesc, pero lo cierto es que me encontré muy bien durante toda la competición y el equipo hizo una Eurocopa espectacular", recuerda.
Para esta temporada, el gran objetivo de Xavi es la Champions. No pudo participar en la final de 2006, convalenciente de una grave lesión de rodilla. "De aquello tengo una espinita clavada. Quería estar, pero no estaba. Incluso Rijkaard me preguntó si me ponía, pero le dije que no lo hiciera, porque iba a dar pena".