Para condensar la esencia de Abraham Lincoln en una sola película Steven Spielberg requirió casi tres veces el tiempo de lo que le tomó al 16o presidente estadounidense ganar la Guerra Civil, abolir la esclavitud y encaminar al país hacia la recuperación.
Crear tal épica histórica no se compara con la tarea colosal de salvar a una nación sangrientamente dividida. Pero para los estándares de Hollywood, ‘Lincoln’ no podría ser más monumental, incluso para un par de ganadores de Oscar como Spielberg y el actor que eligió para dar vida al presidente, Daniel Day-Lewis.
Nacido en Gran Bretaña, Day-Lewis tuvo que pensar en Lincoln no sólo como una destacada figura histórica, sino también como un estadista extranjero cuya interpretación sería un asunto sensible para el público estadounidense que venera al presidente.
“Debido a la naturaleza de la iconografía en torno a su vida y la extensión con la que es mitificado, es muy difícil imaginar que uno pueda si quiera acercársele lo suficiente”, dijo Day-Lewis en una reciente entrevista conjunta con Spielberg.
“Tuve muchas reservas ante la idea de asumir este papel. Además, me gusta trabajar aquí. He tenido el gran privilegio de poder trabajar en este país a lo largo de los años. La idea de profanar la memoria del presidente más querido que este país haya conocido me aterraba'', confesó el actor ganador de dos Premios de la Academia, por “Mi pie izquierdo” y “There Will Be Blood” ("Petróleo sangriento”).
Spielberg consideró por años hacer una película sobre Lincoln. No quería contar toda la historia de su vida, desde sus días de juventud hasta su asesinato justo después que terminó la guerra.