GARY STEMPEL abrió las puertas de su casa y su corazón para narrar su pasada experiencia como director técnico del Águila de El Salvador. Un pasaje "dulce y amargo", según sus propias palabras, que lo va a preparar para algo más grande.
En el balcón de su residencia, ubicada en el exclusivo sector de El Cangrejo, Stempel buscó la silla más cómoda para comenzar a relatar, apoyado en una pequeña mesa de cristal, las experiencias vividas en el balompié cuscatleco.
"Cometí errores, el más grande fue desde el principio que fui solo. Fue un gran error, yo tenía que llevar un asistente de aquí, una persona de mi confianza, porque cuando llegué allí, a todo el cuerpo técnico no lo conocía, no conocía su manera de trabajar y, en realidad, me costó mucho adaptarme a un cuerpo técnico que.. -para decirlo en una manera diplomática- no fue muy feliz al ver a un panameño dirigiendo allí. Hubo muchos enfrentamientos, roces, en realidad, no fue un ambiente de armonía. Yo fui solo y eso fue un error", puntualizó el DT.
La brisa soplaba y el cielo azul, que presagiaba una linda tarde, era testigo del relato del entrenador.
"Trabajar en un equipo como Águila con presión, la exigencia, fue una buena experiencia, y hay que saber manejarla. Tú pierdes dos partidos allí y ya la gente está encima tuyo, llaman al presidente del club, quieren cambio, empiezan a llamarte y decirte cosas en el teléfono y allí la gente es muy exigente. Creo que yo soy un técnico que necesito trabajar con proceso; tengo que trabajar con una vista más larga, yo no te puedo garantizar resultados en cinco o seis partidos, porque no trabajo así", añadió.
El técnico relató que con los jugadores tuvo buena aceptación, aunque como en todos lados, hubo uno o dos que le hicieron la vida de cuadros.
"Cualquier técnico puede pasar buenos momentos.. hay fracasos.. tú tienes que vivir con eso: perder, ganar, ganar, perder. Yo veo que fue parte de un proceso que me va a preparar para algo más grande", añadió.
Stempel recordó un pasaje oscuro de su último partido dirigido en tierras cuscatlecas. "Cuando el Firpo nos goleó 4-1, la gente me tiró botellas plásticas, una me pegó en la cabeza; la gente gritaba cosas, como siempre, pero eso es normal para cualquier técnico que dirige, hasta aquí en Panamá hay que soportar eso. En esa parte no me quejo".
Luego de ese incidente, el técnico presentó su renuncia, motivado por el mal momento del equipo: "Hubo un momento donde yo pensé que lo mejor para el club era irme, con eso le quitaba la presión a los jugadores, encima de eso, el club podía tomar otra dirección".
De igual forma, el exseleccionador de categorías menores recordó una anécdota cuando fue a jugar a San Vicente, un pueblo, según él, parecido a Penonomé, donde juega el Independiente.
"Cuando nosotros entramos allí por la montaña, arriba y abajo.. llegamos, vimos un pueblito pequeño con su iglesia, el parque, la plaza, todo tranquilo. ¿Dónde estaría el estadio? Después llegando un poquito afuera de la ciudad, vimos el estadio con ambiente, la gente vendiendo, los colores, tambores, un ambiente de 5 mil personas que despierta al pueblo. Así vive la gente, un pueblo pequeño puede tener un equipo profesional".
Así, Gary Stempel cierra ese capítulo que para él marca un paso importante en su carrera como entrenador.
"Uno quería hacerlo mejor, se fue allá con ilusiones grandes y las cosas no salieron como quería. Yo regresé a Panamá con una actitud muy positiva.. después del bajón que uno tiene personalmente, cuando pasa, analiza su propia capacidad, de esa misma manera hay que reflejar las cosas buenas y malas, y tomarlas como experiencia", concluyó.
Stempel abrió su corazón
"Cuando el Firpo nos goleó 4-1, la gente me tiró botellas plásticas, una me pegó en la cabeza".